
A partir de 2004, Haití comenzó a mejorar su estabilidad económica y social, eligió democráticamente un presidente y un parlamento, y puso en marcha un ambicioso plan de reformas. No obstante, el país continúa haciendo frente a enormes desafíos para mejorar la gestión de la cosa pública, fomentar el crecimiento, reducir la pobreza y controlar la delincuencia y la violencia. Serán necesarios muchos años de asistencia internacional ininterrumpida para resolver estos problemas, así como enormes esfuerzos por parte del gobierno y de la población haitiana.