
En los tiempos del régimen talibán, Afganistán tenÃa uno de los peores indicadores de salud del mundo. Se calcula que la tasa de mortalidad de niños menores de cinco años era de 256 por cada 1.000 nacidos vivos, en comparación con sólo 92 en la región de Asia meridional. Por esta razón, el desafÃo era mejorar la atención de salud primaria con el fin de reducir las tasas de mortalidad materno-infantil, especialmente en zonas rurales.

En base a la labor de ONG locales e internacionales que ya prestaban cerca de 80% de los servicios de salud en el momento en que los talibanes fueron derrocados, el proyecto financió la celebración de contratos entre el Ministerio de Salud Pública y 10 ONG para prestar servicios de salud en 12 provincias. Otras cuatro provincias también reciben cobertura directa del Ministerio gracias a fondos del proyecto. En el marco de un proyecto cuya supervisión está a cargo de terceros, se ofreció capacitación a trabajadores de la salud voluntarios y comunitarios; aumentó el número de centros de salud y la calidad de la atención está mejorando. Gracias a los excelentes resultados obtenidos, a principios de 2006 el proyecto recibió financiamiento complementario.

Unos seis millones de habitantes rurales de Afganistán tienen acceso a atención de salud primaria en la actualidad, muchos de ellos por primera vez en su vida.
Aspectos destacados:
- El número de personas que asiste a centros de salud rurales se ha cuadruplicado desde 2004. En la mayorÃa de los paÃses de ingreso bajo, el promedio es de 0,3 visitas por persona al año, mientras que en Afganistán esta cifra llega a 1,0 en las zonas cubiertas por el proyecto.
- El Ministerio de Salud Pública contrató a ONG proveedoras de servicios de salud en distritos que alojan al 80% de la población, aumentando con ello el acceso a salud en las zonas rurales.
- Una evaluación independiente muestra un aumento de 40% en la satisfacción de los pacientes.
- El número de centros de atención en funcionamiento aumentó en 60% en las 11 provincias que financió el proyecto durante la Fase I. Evaluaciones de terceros señalan que los centros cuentan con un nivel óptimo de suministros, equipamiento y personal. Prácticamente no hay ausentismo, en contraste con una cifra de 40% de ausentismo entre los médicos del sector público en otros lugares de Asia meridional.
- El número de mujeres embarazadas que recibe atención prenatal cada año aumentó de 8.500 en 2003 (5% de las mujeres embarazadas, según una encuesta domiciliaria básica) a 123.000 in 2006 (63%, según los datos del sistema de información para la gestión de la salud). Una encuesta domiciliaria que se realiza en la actualidad deberÃa confirmar estas cifras.
- Las ONG mantuvieron e incluso aumentaron sus servicios en zonas inestables. En Helmand, una de las provincias más inseguras, el número de pacientes ha aumentado a más del doble, de 157.000 en 2004 a 338.000 en 2006, a pesar del asesinato de cuatro trabajadores de la salud y la destrucción de 15% de los centros de salud.
- El número de casos diagnosticados de tuberculosis, como proporción del número esperado de casos, aumentó de menos de 10% a prácticamente 50% en menos de dos años (no obstante, esta cifra todavÃa es inferior a la norma internacional de 70%).
- Unos 8.000 pacientes han recibido diagnóstico y tratamiento eficaz contra la tuberculosis.
- Más de 10.000 trabajadores de la salud pertenecientes a la comunidad, la mitad de los cuales son mujeres, han recibido capacitación y tienen empleo, y han ayudado a ampliar los servicios de planificación familiar y vacunación infantil.
- La cantidad de establecimientos de salud que cuentan con trabajadoras calificadas aumentó de 25% antes del proyecto a 85% en la actualidad.
- A través de servicios de salud prácticamente sin costo, el proyecto ayudó a aumentar el acceso a atención de salud preventiva y a tratamiento, situación que logró disminuir las crisis financieras que ocasionan los problemas de salud en una familia y que, usualmente, las hunde aún más en la pobreza.

- La AIF ha otorgado donaciones por US$95 millones desde 2003.
- A modo de referencia, se calcula que el financiamiento total del sector público destinado a atención de salud alcanza a los US$180 millones al año, de los cuales cerca de 90% proviene de fuentes externas y 78% del presupuesto nacional
- Considerando las experiencias de otros paÃses en situaciones posteriores a un conflicto, la AIF ayudó a diseñar el proyecto y a fortalecer la capacidad del Ministerio de Salud Pública para licitar y administrar contratos. Además, la AIF incentiva a otros donantes (por ejemplo la CE, USAID) para que adopten una estrategia similar.

Es necesario mejorar más aún el acceso fÃsico a servicios y formular estrategias sólidas que animen a las comunidades a hacer uso pleno de estos servicios. Por ejemplo, a pesar del enorme aumento en los servicios de obstetricia, para aumentar la proporción de partos asistidos por trabajadores de la salud calificados se deberán superar obstáculos sociales importantes. Las estrategias que han logrado excelentes resultados en Afganistán se aplican ahora en otros lugares en situaciones posteriores a un conflicto, como en el sur de Sudán y Liberia.

Afganistán: Proyecto de emergencia para la rehabilitación y el desarrollo del sector salud (2003 - 2008)
Documentos del proyecto