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África: La movilización de grupos de base, sumada a los preservativos y los medicamentos, da señales de desacelerar el VIH/SIDA

Available in: Português, English, 日本語, Français
Press Release No:2007/433/HDN

Personas de contacto:

En Kigali: Phil Hay Teléfono celular global (202) 409 2909, phay@worldbank.org

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En la ciudad de Washington: Katya Svirina (202) 458-1042, esvirina@worldbank.org

 

KIGALI, 14 de junio de 2007. En un nuevo informe del Banco Mundial sobre VIH/SIDA, que se dio a conocer hoy en Kigali, la capital de Rwanda, se sostiene que la movilización de comunidades locales de participación, sumada a la entrega de preservativos y de tratamientos que permiten salvar vidas, está comenzando a desacelerar la epidemia, que, el año pasado se cobró la vida de más de dos millones de adultos y niños africanos y dejó a otros 24,7 millones en la lucha por vivir con sus efectos letales.

 

Según este nuevo informe —The Africa Multi-Country AIDS Program 2000-2006: Results of the World Bank’s Response to a Development Crisis (el Programa multinacional de lucha contra el SIDA en África 2000-2006: resultados de la respuesta del Banco Mundial a una crisis de desarrollo)—, el éxito final en la lucha contra el VIH/SIDA dependerá de la toma de medidas eficaces de prevención, tratamiento y atención para estimular los “sistemas inmunológicos sociales” en países de África —modificando sus creencias, percepciones y comportamientos tanto sociales como individuales en torno a la enfermedad para que, finalmente, puedan revertir el avance del VIH y detener los daños ocasionados por el SIDA.

 

En el informe se sostiene que estos cambios están ocurriendo y que la epidemia da señales de desaceleración en Uganda, Kenya y Zimbabwe, y en las regiones urbanas de Etiopía, Rwanda, Burundi, Malawi y Zambia. Sin embargo, África meridional sigue siendo el epicentro de la epidemia en el continente, y sus tasas de infección no tienen precedentes. Según una encuesta de hogares reciente, en Francistown, la segunda ciudad más grande de Botswana, de las mujeres de entre 30 y 34 años y de los hombres de entre 40 y 44 años, un impresionante 70% tiene VIH. Los países de África oriental enfrentan un patrón de epidemia mixto: una gran cantidad de nuevas infecciones se originan en el comercio sexual y también en la población general.

 

En palabras de Joy Phumaphi, vicepresidente de la Red sobre Desarrollo Humano del Banco Mundial, ex director general adjunto de la OMS y ex ministro de Salud de Botswana entre 1999 y 2003, “El SIDA se coló en África como un ladrón nocturno; después de todos estos años, debemos seguir alertas ante esta terrible enfermedad, aunque parezca que las infecciones empiezan a disminuir y los tratamientos salvan a cada vez más gente. El financiamiento global para la lucha contra el VIH se cuadruplicó con creces entre 2001 y 2005, y pasó de menos de US$2.000 millones a más de US$8.000 millones por año, lo que, junto con las nuevas promesas de ayuda del G-8, es sumamente bienvenido pero, por desgracia, sigue siendo menos de lo que necesitan los países. Además, debemos remediar el estado engorroso del sistema de ayuda para el desarrollo, a fin de que los donantes internacionales y los países en desarrollo vean facilitada la puesta en marcha de sus esfuerzos por detener el VIH/SIDA”.

 

¿Qué se logró con US$1.000 millones?

 

En el nuevo informe del Banco se evalúan los resultados de su Programa multinacional de lucha contra el VIH/SIDA (MAP) para África, de US$1.000 millones, instaurado en 2000 para ofrecer apoyo a largo plazo a todo país que tuviera una estrategia y un plan de acción sólidos para combatir el VIH/SIDA. Mediante una combinación de donaciones y créditos sin interés[1], el Banco ofreció US$1.286 millones para combatir el VIH/SIDA en África en seis años (ejercicios de 2001 a 2006) o casi el 50% de la inversión mundial del Banco para la lucha contra el VIH.

 

El objetivo del MAP era aumentar drásticamente el acceso a los programas de prevención, tratamiento y atención del VIH, poniendo énfasis en estimular la acción local y la respuesta de todas las áreas del gobierno, expandir los programas para prevenir la transmisión de madre a hijo, cuidar de los niños afectados por el SIDA, fortalecer la capacidad de tratamiento, instaurar programas regionales para tratar problemas transfronterizos e intercambiar información.

 

En el informe, basado en evaluaciones de proyectos y en formularios de información de más del 90% de los países de África que participan en el MAP, se afirma que el Programa multinacional de lucha contra el VIH/SIDA en África ayudó a los países a lograr muchos resultados, entre los que se cuentan los siguientes:

 

  • Prevenir nuevas infecciones. El programa ofreció servicios para prevenir la transmisión del VIH de madre a hijo a 1.546.388 mujeres de 23 países; distribuyó 1.298.410.996 preservativos en 25 países; instauró 1.512 nuevos lugares de orientación y análisis en 17 países; analizó a casi siete millones de personas en 25 países, y llegó a 2.258.844 trabajadores en 23 países con programas de concienciación y cuidado relativos al VIH llevados a cabo en el lugar de trabajo.
  • Mitigar el impacto del SIDA. El programa financió el trabajo de prevención y atención de 50.000 comunidades, grupos juveniles y de la sociedad civil, y de organizaciones de personas que viven con VIH, en todos los países que participan en el MAP. Además, ofreció cuidados y apoyo a 1.779.872 huérfanos y otros niños vulnerables en 21 países afectados por el SIDA.
  • Ofrecer tratamiento de infecciones oportunistas a 287.805 personas en 20 países. Financió medicamentos antirretrovirales para 26.699 de las 554.648 personas en 27 países que los necesitan; capacitó a 562.366 personas y fortaleció los sistemas de salud que ayudaron a extender el tratamiento antirretroviral en los últimos años, gracias a que cayeron los precios de los medicamentos y aumentó significativamente el financiamiento provisto por donantes.

“Una vez que nos resultó evidente que el SIDA era una emergencia de desarrollo totalmente distinta de las que solíamos tratar, nos dimos cuenta de que los países necesitarían una nueva línea de crédito para el desarrollo que fuera rápida, flexible e innovadora, por lo que creamos el Programa multinacional de lucha contra el SIDA en África”, dice Debrework Zewdie, directora del Programa Mundial de Lucha contra el VIH/SIDA del Banco Mundial, que fue pionera del enfoque del MAP en la región de África en el año 2000. “Me sorprende cuánto hemos avanzado respecto de la pobre situación del año 2000, cuando el financiamiento internacional para la lucha contra el VIH/SIDA era escaso, la inacción política era común y la negación estaba muy arraigada. El MAP se diseñó para remediar estas falencias concentrándose en un liderazgo de alto nivel, apoyando una sólida participación de la sociedad civil y entregando niveles inéditos de dinero y de respaldo técnico. Como el apoyo (aunque no era uniforme) estaba extendido a todos los países africanos, el MAP resaltaba que el VIH era una amenaza común que afectaba a todo el continente, lo cual facilitó que los líderes rompieran el silencio”.

 

Zewdie sostiene que el enfoque del MAP demostró que era posible responder rápidamente ante una situación de emergencia utilizando un programa innovador a gran escala, lo que luego sentó las bases para que los países invirtiesen miles de millones de dólares en nuevas formas de financiamiento para la lucha contra el VIH/SIDA, que pasó a estar disponible a partir de 2003 a través del Fondo Mundial y del Plan de emergencia del Presidente de los Estados Unidos para el alivio del SIDA (PEPFAR, por sus siglas en inglés). Se creó un programa del MAP en el Caribe, mientras que en Asia central se está siguiendo un enfoque similar al del MAP. Por su velocidad y su flexibilidad, el MAP fue utilizado como modelo para el programa del Banco Mundial para la gripe aviar.

 

Movilización de las comunidades

 

Sobre la base de la evidencia que indica que no existe país que haya frenado con éxito la propagación del VIH o haya atendido a sus enfermos y adultos y niños huérfanos agonizantes sin la participación activa de grupos basados en las comunidades y de las ONG, el MAP de África del Banco Mundial destinó US$502 millones a más de 50.000 grupos comunitarios, ONG y otras organizaciones, a fin de promover acciones de base destinadas a reducir el estigma, cambiar conductas riesgosas y apoyar a las personas que conviven con la enfermedad o están afectadas por ella.

 

De los más de US$500 millones destinados a las comunidades, los grupos invirtieron el 56% en actividades de prevención; el 15% en atención y tratamiento; el 11% en trabajos de asistencia, como el cuidado de huérfanos y la entrega de microcréditos a viudas y a portadoras de la enfermedad; y el 18% en actividades para capacitar y supervisar pequeñas ONG que ofrecían atención y apoyo a nivel local.

 

De acuerdo con Michel Kazatchkine, director ejecutivo del Fondo Mundial de Lucha contra el VIH/SIDA, la Tuberculosis y la Malaria, el enfoque del MAP para financiar el trabajo de las ONG y otros grupos comunitarios en relación con el SIDA sentó las bases para que el Fondo Mundial y otras de las principales asociaciones de fomento siguieran el ejemplo:

 

“(El MAP) fue un precursor porque tenía el objetivo específico de brindar apoyo a la sociedad civil, que sabemos es un componente clave de la respuesta ante el VIH/SIDA. Además, el Banco Mundial está en una posición de privilegio para incorporar la lucha contra el VIH/SIDA al marco de la lucha contra la pobreza y la lucha por el desarrollo y la promoción de la salud en el desarrollo”, dice Kazatchkine. “Estoy convencido de que el Fondo Mundial no puede reemplazar el aporte del Banco Mundial, y estaría muy preocupado si el Banco Mundial fuera a ignorar el sector de salud y abandonara sus programas de lucha contra el VIH/SIDA”.

 

El Banco y el VIH/SIDA: los próximos 5 a 10 años

 

En el contexto de la actualización de su estrategia de VIH/SIDA en África para los próximos cinco años y los sucesivos, el Banco sostiene que el VIH/SIDA seguirá siendo un enorme desafío económico, social y humano para África al sur del Sahara, al menos en el futuro cercano. La región constituye el epicentro internacional de la enfermedad. Más de 25 millones de africanos son VIH positivos, y el SIDA representa la principal causa de muerte prematura en el continente. El VIH/SIDA afecta de manera desproporcionada a los jóvenes y a las mujeres. Las mujeres jóvenes tienen tres veces más posibilidades de infectarse que los hombres jóvenes. A causa de la pandemia, se estima que 12 millones de niños de menos de 18 años sólo tienen a uno de sus padres o perdieron a ambos. El impacto de la enfermedad sobre los hogares, el capital humano y los sectores público y privado afecta el alivio de la pobreza, el objetivo principal del Banco. En resumidas cuentas, el VIH/SIDA amenaza los objetivos de desarrollo en la región como en ningún otro lugar del mundo.

 

De acuerdo con el nuevo informe, ahora está claro que no existe un único programa ideal de lucha contra el SIDA. Cada país debe comprender qué factores generan la epidemia y diseñar programas nacionales priorizados, sobre la base de una sólida evidencia local y aprendiendo tanto de los éxitos como de los buenos y malos. Sin embargo, mediante el aprendizaje y la mejora continuos, el Programa multinacional de lucha contra el SIDA para África está respaldando servicios de prevención, tratamiento, atención y asistencia a nivel nacional que llegan a millones de infectados y afectados en toda África.

 

“Estamos empezando a ver ejemplos emocionantes en áreas donde los países comienzan a derrotar a la enfermedad, pero para multiplicar esos resultados es imperativo que no bajemos los brazos”, dice Elizabeth Lule, jefa del Equipo de Campaña contra el SIDA en África del Banco Mundial (ACTafrica, por sus siglas en inglés). Con miras a los próximos cinco años, la experiencia del pasado nos ha enseñado una lección invalorable: que las respuestas dirigidas e inspiradas en el país, basadas en un análisis cuidadoso de la epidemia local y de los factores que la motivan, coordinadas y llevadas a cabo eficientemente por un amplio espectro de grupos —los países mismos, la comunidad internacional de fomento y su complejo de asistencia, los grupos de comunidades locales y ONG, organizaciones de personas que viven con el virus, los medios y otros—, y cuidadosamente controladas y coordinadas, constituyen la única manera sostenible de ayudar a que el pueblo de África salga airoso de la lucha contra el VIH/SID.”.

 




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