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Empleo para jóvenes es clave para prevenir conflictos y reducir pobreza en África

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  • Doscientos millones de jóvenes africanos de 15 a 24 años representan el 60% de los desempleados de la región.
  • Inversiones en agricultura y actividades no agrícolas pueden favorecer la creación a corto plazo de empleos para la juventud.
  • Es necesario un enfoque integral a fin de generar trabajos para los jóvenes de las zonas urbanas y rurales.

Washington, 4 de diciembre de 2008 - Durante sus campañas, los gobiernos intentan llegar al poder -y muchas veces lo logran- con promesas de crear puestos de trabajo y ampliar los programas de empleo, principalmente los que benefician a la juventud. No obstante, es más fácil decir que hacer. El incumplimiento de estas promesas ha tenido graves consecuencias, como es el caso de jóvenes que terminan participando en actividades criminales y en conflictos armados.

Particularmente en los países que salen de un conflicto, ayudar a los jóvenes a ser conscientes de todo su potencial a través del empleo debería ser un componente clave de cualquier proceso de consolidación de la paz. En las naciones que no han sufrido conflictos violentos, ofrecer oportunidades de trabajo a los jóvenes es una precondición para la erradicación de la pobreza, el desarrollo sostenible y la paz duradera.

Ése es el mensaje de un informe titulado “Juventud y empleo en África: El potencial, el problema, la promesa”.

Más de 200 millones de africanos son oficialmente considerados como jóvenes (es decir, entre 15 y 24 años). Éstos constituyen el 40% de la población africana en edad de trabajar, no obstante conforman el 60% del total de desempleados. El porcentaje de jóvenes en relación con el total de desempleados alcanza el 83% en Uganda, el 68% en Zimbawe y el 56% en Burkina Faso. El 72% de la juventud africana vive con menos de US$2 al día.

El informe mencionado previamente se basa en algunos datos de la edición 2008-09 de los Indicadores de desarrollo en África (IDA 2008-09) -sin duda, la mejor recopilación de información sobre África del Banco Mundial- que se dio a conocer hoy en Johannesburgo (Sudáfrica). El IDA 2008-09, el Pequeño libro de datos y el CD-ROM que lo acompañan, junto con el IDA en línea, cubren más de 1.400 indicadores relacionados con economía, desarrollo humano, desarrollo del sector privado, buen gobierno, medio ambiente y asistencia a África, con una serie de indicadores que se remontan a 1965.

El IDA 2008-09, que por primera vez combina dos años en un solo volumen, presenta un retrato de la juventud africana típica, según revelan los medios: Ella... (sí, es una muchacha) tiene 18 años y medio. Vive en una zona rural. Dejó sus estudios. Es soltera, pero está a punto de casarse o ser dada en matrimonio a un hombre que tiene el doble de su edad. En los próximos 20 años tendrá seis o siete niños.

Ya se habrá hecho una idea... Madre sin trabajo se casa con campesino pobre, tienen muchos hijos y viven felices en la pobreza para siempre.

El problema...

Los índices de deserción escolar y la maternidad precoz son problemas graves para los jóvenes en toda África, los cuales tienen un gran impacto en la capacitación, el mercado laboral y el desarrollo profesional. Esta situación pone en peligro la posibilidad de que las madres jóvenes inviertan en su educación y encuentren buenos trabajos, al tiempo que empeora una situación que ya de por sí es mala.

Las mujeres jóvenes de las zonas rurales no sólo tienen menos capital en términos de habilidades, conocimientos, experiencia, ahorros y crédito que los hombres jóvenes, sino también más dificultades para acceder a las redes comerciales y a las fuentes de información.

El desempleo es un gran problema en las zonas rurales, pero también en las urbanas. Las ciudades han atraído a campesinos pobres como abejas a un panal, pero son lentas en generar las oportunidades de trabajo que buscan los campesinos migrantes. ¿El resultado? En números absolutos, el desempleo entre la juventud es más frecuente en las áreas urbanas que en las rurales.

La educación, antes considerada como el medio más seguro para obtener trabajo, ya no ofrece la misma certeza. Los datos indican que el desempleo es más elevado entre quienes tienen un nivel más alto de educación y aquellos que pertenecen a familias ricas. Y los pocos afortunados que consiguen empleo, es muy probable que tengan que laborar largas horas, bajo contratos temporales y sin garantías de continuidad.

Los jóvenes sin ninguna formación profesional son más vulnerables frente a las conmociones económicas, tienen menos probabilidades de encontrar empleo, suelen quedar estancados en trabajos de baja calidad y tienden a casarse y ser padres a temprana edad. Por otra parte, tienen más posibilidades que los adultos de trabajar en el sector informal. En muchos países, las intervenciones se han focalizado hasta ahora en programas de escaso alcance, limitados en el tiempo y concentrados principalmente en las zonas urbanas.

En la mayoría de los países africanos, los numerosos desafíos del empleo para jóvenes se amplifican aún más debido a los conflictos y la discriminación por razón del sexo, el origen étnico, la raza, la religión, la salud o la situación familiar. La mujer joven africana tiene más probabilidades de tener un puesto inferior al de su capacidad y de salir de la fuerza laboral antes que el hombre joven africano. Paradójicamente, las jóvenes trabajan también más horas que los varones, en particular en las tareas domésticas.

Si no se hace nada al respecto, este problema se agravará. La población de África aumenta con rapidez y experimenta una transición demográfica lenta que no se espera que se estabilice antes de 2050. Esta transición continuará teniendo serias consecuencias fiscales, políticas y sociales, como un aumento del gasto en salud y educación, y riesgo de agitación social.

El potencial...

A pesar de los riesgos, la transición demográfica africana convierte a la juventud en el capital más abundante de este continente, transformando en una oportunidad lo que a primera vista podría considerarse una desventaja. De hecho, como indica el informe, Asia oriental supo obtener beneficios demográficos de su vasta fuerza laboral con menos dependientes, estableciendo las políticas e instituciones adecuadas. A menudo, parte del milagro asiático se atribuye en realidad a este dividendo demográfico.

No es de sorprender que la agricultura figure como uno de los sectores más prometedores como fuente de trabajo para los jóvenes. Es necesario invertir más en riego, gestión de recursos hídricos, investigación y extensión, mayor uso de semillas mejoradas, fertilizantes y buenas prácticas agrícolas que ayuden a los jóvenes agricultores africanos a ir más allá de la agricultura de subsistencia.

El informe advierte, sin embargo, que la demanda de mano de obra juvenil no aumentará si no existe una economía rural dinámica, tanto en el sector agrícola como no agrícola.

Hacer elecciones bien equilibradas en inversiones intensivas en empleo, no sólo en agricultura sino también en otras actividades rurales no vinculadas a este sector, puede crear oportunidades de empleo inmediatas y a corto plazo para los jóvenes. La agricultura continúa siendo la mayor fuente de ingresos rurales en África -con el 65% del total de empleos para jóvenes-, pero la proporción de ingresos provenientes de actividades rurales no agrícolas en ingresos totales ya es relativamente alta y continúa aumentando.

En la mayoría de los países, el tipo de empleo que está creciendo más rápido es la empresa familiar no vinculada a la agricultura, indica el informe. Este sector representa ya un 24% de la mano de obra en Uganda y un 30% en Senegal, y aunque estos trabajos sean sobre todo urbanos, también existe un importante sector rural no agrícola.

El informe parece fiable al recomendar que cualquier plan de acción para el desarrollo debe reconocer que a corto plazo sólo las actividades rurales, agrícolas y no agrícolas pueden crear eficazmente empleos para gran parte de aquellas personas que buscan trabajo por primera vez.

La promesa...

La eficacia con que los jóvenes encuentren trabajo dependerá de cómo esté preparado el mercado laboral para recibirlos y viceversa. El informe sostiene que los enfoques más necesarios y completos deberían incluir políticas para aumentar las alternativas de trabajo y educación -incluso a través de programas educativos que ofrecen una segunda oportunidad para terminar la educación formal en zonas rurales- donde vive alrededor del 70% de la juventud. También propone un aumento de las oportunidades de capacitación a nivel público a fin de brindar mejor acceso a los jóvenes desfavorecidos de las zonas urbanas y rurales, a las personas con menos educación y a las niñas.

Con vistas a ampliar las oportunidades de empleo en el sector agrícola, el informe presenta cinco recomendaciones:

  1. Hacer que la agricultura resulte una opción más atractiva para los jóvenes, incluso la posibilidad de ir más allá de la agricultura de subsistencia;
  2. Introducir la comercialización, mejoras en la producción, apoyo de infraestructura y diversificación rural;
  3. Aumentar las inversiones en riego, gestión de recursos hídricos, investigaciones y extensión;
  4. Incrementar los servicios públicos rurales, incluso a través de más inversiones en el desarrollo de las capacidades humanas, y
  5. Explorar el inmenso potencial del sector no agrícola para la creación de empleos y riqueza.

El genio creativo y el espíritu empresarial son quizás algunos de los recursos menos explorados de la juventud africana. Con una adecuada formación, el acceso al crédito y un ambiente de negocios favorable, los jóvenes emprendedores africanos pueden dar rienda suelta a ese potencial económico y favorecer la creación de empleos.

La prioridad política atribuida al empleo de la juventud está llevando cada vez más a los encargados de formular políticas en la región a reconocer que lograr un empleo productivo para los jóvenes implica una intervención a largo plazo que cubra una serie de políticas económicas y sociales focalizadas en la demanda y la oferta laboral, y aborde las dimensiones cuantitativas y cualitativas del trabajo juvenil.

En general, el informe recomienda un enfoque integral y coherente en el cual las políticas para la creación de empleos para los jóvenes de las zonas urbanas estén estrechamente ligadas con las políticas para los jóvenes de las zonas rurales, así como intervenciones focalizadas para ayudar a la juventud a superar las barreras concretas que enfrentan para entrar y permanecer en el mercado laboral.




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