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La población de África se duplicará antes de 2036

Los impactos económicos y humanos son enormes
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1 de abril de 2008La población de África crece dos veces más rápido que la de otras regiones del mundo. En la siguiente entrevista, John May, especialista en población del Banco Mundial, analiza los efectos de la explosión demográfica de África en su programa de desarrollo y expone la respuesta del Banco ante este desafío.

¿Qué es el crecimiento rápido de la población?

John May: La población de África al sur del Sahara está creciendo a un ritmo de 2,5% cada año, en comparación con la tasa de 1,2% de América Latina y Asia. A ese ritmo, la cantidad de habitantes de África se duplicará en 28 años. La causa detrás del vertiginoso aumento de la población en este continente es la rápida disminución de la mortalidad infantil, mientras la fecundidad se mantiene alta y su disminución, lenta.

Hoy en día, las mujeres africanas tienen en promedio 5,5 hijos en el transcurso de su vida, excepto en el sur de África. El principal problema está en el desfase entre la disminución de la mortalidad infantil, por una parte, y la disminución de la fecundidad, por otra. La epidemia del SIDA, a pesar de todos los problemas que acarrea para el desarrollo de África, no modificará esta ecuación demográfica. Por primera vez en casi dos decenios, la División de Población de Naciones Unidas, calcula que ningún país de África verá decrecer su población como resultado del VIH/SIDA. Esto se debe a que los programas de lucha contra este mal están dando resultados positivos, con lo que los cálculos iniciales respecto de la epidemia han disminuido. Sin embargo, estos logros son todavía frágiles y no deberíamos caer en la complacencia.

¿Por qué el crecimiento demográfico es un desafío para África al sur del Sahara?

John May: Es un desafío por tres grandes razones. En primer lugar, la explosión demográfica impone fuertes demandas a los ecosistemas. Muchos problemas de diversa índole como la seguridad alimentaria, la tenencia de la tierra, la degradación del medioambiente y el suministro de agua tienen un factor demográfico en común. Muy a menudo, el desorden civil también surge de la presión de la población por recursos escasos. En segundo lugar, la explosión demográfica tiene un impacto en la economía, debido a que los gobiernos deben invertir en el capital humano de su población, es decir educación, salud, etc. Cuando la población aumenta demasiado rápido, la inversión, en términos logísticos y financieros, no alcanza a satisfacer las necesidades. Además, la explosión demográfica ralentiza el aumento del ingreso per cápita. Por ejemplo, si una economía crece a un 6% anual, pero la población aumenta 3%, el ingreso per cápita aumentará sólo en 3%. Por último, el tercer desafío está relacionado con la salud de la mujer y sus hijos, así como con la situación de la mujer en la sociedad. Los embarazos precoces, tardíos o demasiado frecuentes influyen negativamente en la salud. La mujer africana solía disminuir la frecuencia de sus embarazos por medio de la abstinencia y el amamantamiento. Sin embargo, hoy estos métodos se han debilitado debido a la urbanización y a los nuevos estilos de vida. Por otra parte, los métodos anticonceptivos modernos no han sustituido a los métodos tradicionales de anticoncepción.

¿Por qué ha sido tan difícil abordar estos problemas en África?

John May: Los líderes y las élites africanas han tenido por mucho tiempo la percepción de que el crecimiento demográfico no es un problema para el continente, debido a su vasta extensión, la abundancia de sus recursos y una densidad demográfica relativamente baja; sin olvidar, más recientemente, la amenaza del VIH/SIDA. Además, el hecho de que África haya sufrido fenómenos como el comercio de esclavos y la colonización en el pasado, los que siempre han ejercido un profundo impacto en términos demográficos, también influye en dicha percepción general. Más recientemente, han surgido otros problemas apremiantes, como las crisis humanitarias, el buen gobierno y la inquietud por el cambio climático, por lo que el crecimiento demográfico dejó de estar sobre la mesa. No obstante, hay buenas noticias ya que esta situación está cambiando gradualmente.

¿Puede dar algún ejemplo de programas de población y cómo funcionan?

John May: La experiencia en Asia y América Latina muestra que la educación de la mujer, la reforma legislativa y el acceso a servicios de planificación familiar han logrado cambiar la situación en muchos países. Los programas de planificación familiar por sí solos han logrado reducir la fecundidad en alrededor de un hijo por mujer. El desarrollo económico y social es, evidentemente, el mejor método anticonceptivo, si bien la anticoncepción es beneficiosa para el desarrollo en general. Esto significa que los esfuerzos destinados a iniciar la disminución de la fecundidad deben tener un enfoque holístico. El compromiso de la clase líder también juega un papel fundamental. En Túnez, por ejemplo, en el decenio de 1960 se inició un programa radical que introdujo enormes avances en la educación de la mujer, ofreció servicios de planificación familiar y puso en marcha una reforma legislativa. Todas estas iniciativas demostraron ser muy visionarias. En ese tiempo, la fecundidad en Túnez era superior a la de la mayoría de los países africanos de hoy. Sin embargo, en la actualidad, ha alcanzado un nivel de reemplazo de 2,1 hijos por mujer.

¿Cuáles son las críticas que reciben los programas de población y cuál es su respuesta a ellas?

John May: Existe un acuerdo general en torno a que la fecundidad es demasiado alta en África. Algunos detractores todavía afirman que en África hay un déficit de población o que la población no es suficiente como para activar el desarrollo económico; que la epidemia del VIH/SIDA acabará con gran parte de la población, etc. Sin embargo, las pruebas más recientes no sustentan estas afirmaciones. No obstante, la verdadera división está en cómo reducir la fecundidad. Quienes bogan a favor del desarrollo con justa razón apuntan a la importancia del desarrollo económico. Sin embargo, cuando la fecundidad es demasiado alta y el crecimiento demográfico, demasiado veloz, estamos frente a una especie de círculo vicioso. Los gobiernos deben proporcionar educación y salud a muchas más personas, pero sencillamente no tienen los recursos para hacerlo. Por otra parte, la ideología también juega un papel fundamental, así como las ideas sociales conservadoras. Mi respuesta sería dejar que las personas, en particular, las mujeres decidan por sí mismas y proporcionarles los medios para ejercer lo que decidan.

¿Qué papel desempeñan los asuntos de género en el debate sobre crecimiento demográfico?

John May: Se podría decir que el problema demográfico en África al sur del Sahara es, en esencia, un asunto de género, debido a que la mujer no puede decidir sobre su maternidad. Con frecuencia, necesitan tener muchos hijos para obtener reconocimiento social y sobrevivir económicamente. También, en algunos casos, la educación y los servicios de planificación familiar son inadecuados. Otro factor es que en muchos países la edad de matrimonio es demasiado baja. Las niñas quedan embarazadas demasiado jóvenes y enfrentan consecuencias terribles, como fístulas, que les causan mucho dolor físico y aislamiento social.

¿Qué hace el Banco Mundial para abordar el tema del crecimiento demográfico?

John May: El enfoque clásico a los problemas de población que con frecuencia se basa en planificación familiar, ha permitido conocer más a fondo el fenómeno del aumento de la población, así como sus implicancias sociales y económicas, como vemos en la experiencia en Asia oriental. Recuerde que el “milagro asiático” se atribuye, en gran parte (40%), a la rápida disminución de la fecundidad y a cambios radicales en la estructura etárea de la población. El Banco trabaja en la actualidad en la adaptación a esta “nueva demografía”, que toma en cuenta la estructura etárea, la relación de dependencia, la inversión en capital humano y el dividendo demográfico. En ese sentido, la mayoría de los economistas ha vuelto a considerar la dimensión demográfica del desarrollo. Hoy los proyectos que abordaban la población de manera aislada han sido reemplazados gradualmente por nuevos instrumentos que hacen frente a los problemas demográficos desde una perspectiva multisectorial. El desafío está hoy en dotar dichos enfoques con datos demográficos y evaluaciones idóneas. Cada vez más gobiernos africanos están pidiendo asesoría en temas demográficos y nuestra tarea es ayudarles de manera efectiva en lo que todavía es un tema sensible ya que toca las raíces del tejido social de muchas sociedades.

¿Existen proyectos y programas en ejecución que aborden el crecimiento demográfico?

John May: El Banco ha comenzado a trabajar en la recopilación de datos y el fortalecimiento estadístico. Hoy lleva a cabo trabajo analítico sobre población y asuntos de género en varias regiones y también a nivel mundial. Por su parte, algunos documentos estratégicos e informes analíticos, como estrategias de asistencia y memoranda económica, también incorporan consideraciones demográficas. Sin embargo, todavía queda mucho por hacer. El Banco también ha preparado un proyecto demográfico multisectorial en Níger, país que tiene la tasa de fecundidad más alta del mundo: 7,1 hijos por cada mujer. El Gobierno de Níger ha creado un Ministerio de Población y ha solicitado la ayuda de la Asociación Internacional de Fomento. Los principales desafíos incluyen fortalecer las capacidades, diseñar campañas de sensibilización, hacer promoción adecuada y ejecutar intervenciones efectivas que impulsen la disminución de la fecundidad. La tarea es enorme y dificultosa, sin embargo, ya se han obtenido resultados concretos como la elaboración de una versión preliminar de una nueva política de población, el lanzamiento de campañas de sensibilización en todo el país y la realización de un fructífero foro nacional sobre población, desarrollo y asuntos de género.

 

 




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