El impacto de la turbulencia financiera y económica internacional en la economía de China ha sido controlado hasta el momento, pero se espera que aumente.
Factores internos ya frenaron la economía china en 2008, que perdió el ritmo acelerado de 2007.
En este contexto, las autoridades adoptaron una postura macroeconómica más expansionista y un mayor gasto público influido por el gobierno va a desempeñar un papel clave en 2009.
Las políticas de estímulo le brindan al país una buena oportunidad para volver a equilibrar su economía en consonancia con los objetivos del undécimo plan quinquenal.
Acontecimientos económicos recientes
La economía de China se desaceleró considerablemente en los primeros 10 meses de 2008.
Durante el año pasado, se logró controlar el efecto de la agitación financiera internacional en la economía de este país.
Los resultados generales de las exportaciones ocultan grandes diferencias entre los sectores.
El impacto económico de la crisis internacional en esta nación asiática se intensificará.
El crecimiento general de China en 2008 ha sido afectado por un aumento más lento de las inversiones nacionales, en parte debido a políticas más estrictas.
El sector de bienes raíces —objetivo clave del endurecimiento de la política— ha experimentado un receso muy pronunciado.
La escasa construcción de inmuebles ha contribuido a una brusca recesión en varias industrias proveedoras de materias primas.
Las repercusiones de la continua debilidad del mercado inmobiliario sobre el sector financiero y las hojas de balance de las familias serán probablemente moderadas.
Aún así, dado que la caída del sector de bienes raíces afecta los ingresos fiscales y el crecimiento económico, el gobierno ha adoptado algunas medidas de apoyo.
La mayoría de los otros segmentos de la economía nacional, en especial el consumo, parecen mantenerse razonablemente bien hasta el momento.
El superávit comercial volvió a dispararse y el país continúa acumulando divisas.
La presión inflacionaria está disminuyendo.
El tipo de cambio efectivo se ha fortalecido en forma considerable.
A pesar de los controles de capital, los mercados accionarios chinos han sido afectados en forma sustancial por la desaceleración mundial.
Perspectivas económicas y políticas públicas
Perspectivas
Las perspectivas de crecimiento global son claramente desfavorables.
La experiencia en otras recesiones mundiales anteriores indica un crecimiento muy débil de las exportaciones en 2009, aunque es probable que las mismas superen con creces las importaciones internacionales.
El crecimiento económico general de China es afectado por los resultados de las exportaciones.
La inversión en el sector privado posiblemente se reduzca.
La inversión y el consumo público influidos por el gobierno serán incentivados por el paquete de estímulo fiscal anunciado el 9 de noviembre.
El crecimiento del consumo privado probablemente bajará en 2009, aunque recibirá cierto apoyo de la inflación más baja y las políticas.
Sobre la base de estas consideraciones, que incluyen un importante estímulo a las políticas, se prevé que el crecimiento del PIB ronde el 7,5% en 2009.
Los riesgos de esta posible situación están equilibrados en forma general y uniforme.
Un factor positivo para China es el impacto de los precios más bajos de las materias primas sobre la inflación y los márgenes.
Se esperaque la inflación de los precios al consumidor continúe disminuyendo.
Pese a la debilidad del volumen de exportaciones, es probable que siga aumentando el superávit en cuenta corriente en 2009 debido a que bajaron los precios de las materias primas.
Políticas macroeconómicas: la política fiscal ha pasado a primer plano
La postura en materia de política macroeconómica ha cambiando rápidamente en estos últimos tiempos, pasando a ser expansionista.
Existen varias razones por las cuales la política económica no debería tratar de compensar completamente el impacto de la conmoción externa y la debilidad del sector inmobiliario sobre el crecimiento.
La flexibilidad y la transparencia en la ejecución de políticas expansionistas es muy importante.
Las autoridades tendrán que conseguir un equilibrio entre las dos consideraciones que orienten la formulación de la política económica para 2009:
En primer lugar, existe el imperativo de lograr un máximo efecto en la demanda interna, el crecimiento y el empleo.
En segundo lugar, las políticas deben apoyar el plan de acción para el reequilibrio a mediano plazo, así como para el desarrollo y el crecimiento a largo plazo.
Sería ideal si el paquete de estímulo en materia de políticas para 2009 se pudiera configurar de acuerdo con el plan de acción para el reequilibrio y el desarrollo a largo plazo.
Desde el verano de 2008, las autoridades han adoptado varias medidas para apoyar el crecimiento.
El 9 de noviembre, el gobierno anunció el esquema general de un gran paquete destinado a estimular el crecimiento y el empleo.
Como se subraya en dicho paquete, la política fiscal desempeñará un papel importante en el apoyo del crecimiento.
En este plan del 9 de noviembre, el gobierno identificó medidas en 10 áreas para estimular la demanda interna y el crecimiento entre 2009 y 2010:
oProyectos de viviendas públicas.
oInversión en infraestructura rural.
oInfraestructura de transporte.
oSalud y educación.
oMedio ambiente.
oInnovación y reestructuración.
oReconstrucción posterior al terremoto.
oIngresos familiares.
oLanzamiento de la reforma del impuesto al valor agregado (VAT) a nivel nacional en 2009.
oAumento de préstamos bancarios.
·El paquete aseguró y, en muchos casos, aceleró la ejecución de proyectos de inversión.
·La política fiscal en 2009 conducirá probablemente a un incremento considerable, pero controlable del déficit público.
Política monetaria y cambiaria
·Las autoridades comenzaron a flexibilizar la política monetaria.
·En este momento, es difícil decir cómo evolucionará el crecimiento del crédito.
·El llamamiento a un mayor financiamiento bancario en determinadas áreas, como la inversión rural y las pymes, puede plantear desafíos.
·La persistente preocupación de las autoridades de China con respecto a la inflación refuerza el argumento en favor de mayor flexibilidad en la tasa de cambio e independencia monetaria.