Con la normalización de la actividad y el afianzamiento de los precios, las autoridades monetarias de la región comenzaron a eliminar el respaldo a las polÃticas excepcionales. Sin embargo serÃa prematuro en este momento quitar el estÃmulo fiscal en muchos paÃses, dado que la inversión privada debe convertirse todavÃa en motor del crecimiento y las poblaciones pobres aún sufren. No obstante, el espacio fiscal es limitado y el estÃmulo no puede sostener por sà solo la demanda interna por un perÃodo de tiempo prolongado. Es fundamental en el corto plazo la transición hacia el crecimiento basado en el sector privado.
Esto puede lograrse. Asia oriental ha emergido con más fuerza de la crisis mundial y su crecimiento rápido será posible en los próximos años aún si la economÃa mundial se encuentra debilitada. El regreso a tasas de crecimiento anteriores a la crisis, impulsadas por el sector privado, requerirán, sin embargo, que los paÃses vuelvan a su programa de reformas a mediano plazo y lo implementen vigorosamente.
Las prioridades serán diferentes en los distintos paÃses debido a la diversidad regional.
Para las naciones de ingreso mediano, la prioridad es invertir más en capital fÃsico y humano para subir la cadena de valor en producción y exportaciones.
Las de ingreso bajo deben incorporar la fabricación y formar parte de las redes de producción mundiales y regionales.
Los paÃses exportadores de productos deberán reforzar las reglas y marcos fiscales para traducir ingresos externos volátiles en crecimiento sostenible a largo plazo.
Y por último, aunque no menos importante, las islas del PacÃfico necesitarán una mayor integración con grandes mercados cercanos.
En segundo lugar, es de alta prioridad en la región ocuparse del cambio climático. Deben fortalecerse las medidas de mitigación para mejorar el uso del suelo y del agua, aumentar la eficiencia y conservación de la energÃa y promover un papel mucho mayor para las fuentes de energÃa renovable.