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Fuerte aumento de la productividad mejora el crecimiento y el nivel de vida en Europa oriental y la ex Unión Soviética

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'Informe: Liberar la prosperidad: Aumento de la productividad en Europa oriental y la ex Unión Soviética'Estudio insta a los países a reducir más aún la burocracia excesiva y los obstáculos que enfrentan los empresarios

  • En los últimos 10 años, las naciones de Europa oriental y la ex Unión Soviética experimentaron un fuerte aumento de la productividad que elevó el nivel de vida y redujo la pobreza.  
  • El aumento de la productividad es quizás el indicador individual más importante del progreso económico de un país.  
  • Al mismo tiempo, para asegurar el crecimiento de la productividad, es necesario implementar un programa de políticas diferenciado entre un país y otro.

14 de mayo de 2008 — Los grandes avances en la productividad de los trabajadores de Europa oriental y la ex Unión Soviética durante los últimos 10 años ayudaron a impulsar el crecimiento y mejorar el nivel de vida. No obstante, se debe hacer más para eliminar la burocracia excesiva y los obstáculos para permitir que las empresas sean más productivas en un mundo en rápido proceso de globalización, según un nuevo informe del Banco Mundial.

El veloz repunte en la productividad, es decir, la cantidad que produce cada trabajador en un período de tiempo determinado, mejoró el crecimiento económico de la región y éste a su vez aumentó el ingreso per cápita en más de 50% entre 1999 y 2007. Esta situación permitió que cerca de 50 millones de personas escaparan de la pobreza, según el nuevo informe Unleashing Prosperity - Productivity Growth in Eastern Europe and the former Soviet Union i (Liberar la prosperidad: Aumento de la productividad en Europa oriental y la ex Unión Soviética).

"La transición de una economía de planificación centralizada a una economía de mercado ha liberado una energía empresarial que siempre ha existido, pero que no tenía la posibilidad de hacerse sentir", dijo Shigeo Katsu, vicepresidente para la región de Europa y Asia central del Banco Mundial. "El aumento de la productividad en la región ha traído consigo mayores niveles de ventas y más ganancias para las empresas, por lo que éstas pueden pagar mejores salarios e invertir en nuevas tecnologías. Al mismo tiempo, es fundamental que los países de la región no bajen la guardia, sino que aprovechen este éxito y mejoren aún más su productividad y, por ende, sean más competitivos, para concretar sus aspiraciones de alcanzar el nivel de vida de Europa occidental".

En los años noventa, las naciones de la región —en especial de la Comunidad de Estados Independientes (CEI)—, sufrieron la caída de su producto y productividad durante la primera fase de la transición hacia economías de mercado. No obstante, a partir de 1999, el producto per cápita se recuperó fuertemente en muchos países, en especial en las naciones de la ex Unión Soviética. En la mayoría de los países de la región, las mejores políticas nacionales y el aumento en la actividad comercial y la integración global cumplieron una función importante al incentivar la inversión, fomentar la innovación y promover la productividad y el crecimiento.

Aun así, el estudio señala que se debe hacer más para mejorar la productividad de los trabajadores de la región. También menciona las enormes diferencias en el ingreso anual de las personas dentro de la región, que varían de una PPA de US$950 al año en Tayikistán a una PPA de US$17.991 en Eslovenia. Incluso los nuevos estados miembro de la UE10, como Hungría y República Checa, tienen un largo camino que recorrer para alcanzar el nivel de ingresos de los países miembros de la UE15.

"El crecimiento de la productividad es la única vía duradera hacia la prosperidad", dijo Pradeep Mitra, economista jefe del Banco Mundial para la región de Europa y Asia central. "Como tal, es importante para la lucha contra la pobreza en los países de ingreso bajo del Cáucaso del sur, Asia central y los Balcanes occidentales. También es extremadamente necesario en los nuevos estados miembros de la Unión Europea, además de Belarús, Rusia y Ucrania, donde la población se encuentra en un acelerado proceso de envejecimiento. Esto se debe a que una porción cada vez menor de individuos en edad de trabajar dentro del total de la población exige que cada trabajador sea más productivo".  

El estudio Unleashing Prosperity i llama a los países a aplicar reformas en cinco áreas para permitir así que los trabajadores mejoren su productividad:

  • Fomento del buen gobierno y la estabilidad a nivel macroeconómico;
  • Fortalecimiento de la competitividad;
  • Inversión en mano de obra y tecnología;
  • Inversión en infraestructura, y
  • Profundización del sector financiero.

La principal autora del estudio, Paloma Anós Casero, indica que los tipos de reformas que se necesitan dependen de la etapa de transición en que estén los países, los que se dividen en dos grupos generales.

En las naciones que han avanzado más en las reformas económicas, como los países de la UE10 y Turquía, gran parte de las ganancias en productividad se ha logrado a través de grandes cambios en la economía y a través del traslado de trabajadores desde cargos improductivos en la manufactura a empleos en el sector subatendido de los servicios. En esos países, ahora cada una de las empresas debe mejorar los procesos para aumentar su eficiencia.

"Las naciones que han avanzado más en sus reformas ya han logrado mucho en la integración de sus bienes, servicios y mercados de capital a la economía mundial", dijo Anós Casero, economista superior de la Red sobre reducción de la pobreza y gestión económica del Banco Mundial. "No obstante, para competir a nivel mundial es necesario que se esfuercen más aún en acelerar la innovación, dar mayor movilidad a los trabajadores e invertir más en investigación y desarrollo".  

Por otro lado, los países que han avanzado con más lentitud en sus reformas económicas, como las naciones de Europa meridional y la CEI, muestran niveles inferiores de productividad y la mayoría de ellos sigue luchando con el legado de la planificación centralizada.

"Los cambios en los países que han avanzado menos en sus reformas deben concentrarse en acelerar las reformas para abordar el legado de la transición. Factores como mejores políticas para la inversión, regulaciones simplificadas y mayor competitividad incentivarían la llegada de nuevas empresas más productivas y la salida de los negocios obsoletos, situación que impulsaría la productividad. Junto con estas reformas, no obstante, es fundamental que los gobiernos fortalezcan las redes de seguridad social para facilitar la transición de los trabajadores", dijo Anós Casero.

Según el informe, los países de la región han experimentado un sólido aumento de la productividad, que se ha traducido en mejores niveles de vida y menos pobreza. A este proceso han contribuido tanto factores nacionales como de la globalización, pero para mantener el aumento de la productividad aún existen retos significativos. Las políticas públicas ocupan un lugar importante, pero necesitan ajustarse minuciosamente a la situación específica de cada país.

Para leer el informe completo y obtener mayor información, visite:
www.worldbank.org/eca/productivity i
Para obtener más información sobre la labor del Banco Mundial en Europa y Asia central, visite:
El sitio web en español de la Región Europa y Asia central




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