- Banco colabora con Google, Microsoft, el Instituto de Tecnología de Rochester y otros en la recolección de imágenes de alta definición del daño en Port-au-Prince.
- La imágenes aéreas proveen información vital al equipo de evaluación de desastres del Banco y han reducido el tiempo de preparación de varias semanas a 36 horas.
- Las fotos identifican objetos tan pequeños como de 15 centímetros de tamaño.
WASHINGTON, DC, 28 de enero de 2010 - Una discreta oficina en la división América Latina y el Caribe del Banco Mundial se ha convertido en los ojos y oídos de la inminente operación de reconstrucción de Haití tras el devastador terremoto del 12 de enero. Armado con instrumentos de primera línea y alta tecnología para evaluar los daños sobre el terreno, y con el entusiasmo y la buena voluntad de colegas de todo el mundo, el pequeño equipo a cargo de esta improvisada “sala de situación” recoge datos e imágenes de edificios destruidos en Puerto Príncipe, que luego son procesados y enviados a un ejército de expertos que está preparándose para viajar a Haití en unas pocas semanas para comenzar el difícil proceso de evaluación y reconstrucción. El grupo, dirigido por el equipo para el Manejo de Riesgos ante Desastres Naturales de la región, con el apoyo la Unidad Mundial para la Reducción de Riesgos y Recuperación ante Desastres Naturales (GFDRR, en inglés), hasta ahora ha acumulado miles de imágenes en alta definición de edificios destruidos e infraestructura dañada que nos proporcionan una visión única del alcance del daño y que hará que el trabajo de los expertos sea mucho más fácil una vez que estén en el terreno. En un contexto donde la rapidez es esencial, este esfuerzo también redujo a la mitad el trabajo previo a la misión de evaluación que será llevada a cabo por el equipo de Evaluación de Necesidades Post Desastre Natural (Post Disaster Needs Assessment team, PDNA) en las próximas semanas. “Normalmente, el análisis preliminar tomaría semanas, pero ahora lo hemos reducido a 36 horas”, dijo con entusiasmo el coordinador de la operación, Galen Evans. Todo esto es posible gracias a un sofisticado despliegue de equipamiento y a una coordinación precisa entre las partes, incluyendo firmas como Google y Microsoft, el gigante de la consultoría McKinsey, ImageCAT, el Earthquake Engineering Research Institute (EERI) y el Rochester Institute of Technology (RIT), trabajando conjuntamente de manera voluntaria con individuos de la comunidad científica, ONG, organizaciones multilaterales y agencias de gobierno, todos bajo el paraguas de una asociación llamada GEO-CAN (Global Earth Observation-Catastrophe Assessment Network). Red global de imágenes La operación funciona así. Aviones del RIT, equipados con sensores ópticos láser y la capacidad de capturar imágenes en alta definición, vuelan sobre la capital haitiana varias veces al día tomando fotografías aéreas de los daños. Las imágenes luego son descargadas en un servidor de la Universidad de Puerto Rico en Mayagüez, la base de los aviones, que a su vez las transfiere a unas computadoras en la Universidad de Buffalo y en el RIT, donde son procesadas y enviadas a la sala de situación para Haití del Banco Mundial y a todas las partes que colaboran en este esfuerzo. Las imágenes tomadas pronto están disponibles en sitios y buscadores de Internet, así como en mapas en línea, para que la mayor cantidad posible de expertos y técnicos puedan dar su aporte.
Es una operación ininterrumpida, sin precedentes tanto en su alcance como en el nivel de cooperación que implica, dijo Evans mientras apuntaba hacia dos enormes pantallas HD colocadas sobre la pared que mostraban la imagen de una calle y donde el nivel de detalle les permite a las personas ver la matrícula de un autobús casi enterrado entre los escombros. Evans explica que las imágenes que están recolectando están a la vanguardia en cuanto a evaluación de daños por vía aérea, dado que la precisión de las imágenes está muy por encima del estándar de resolución para imágenes satelitales, que es de 60 cm. Las fotos que se están tomando tienen una resolución de 15 cm (5,90 pulg.), lo cual quiere decir que los expertos pueden dilucidar la posición de objetos tan pequeños como ese tamaño. “No hay mayor precisión que esa”, dijo Evans. Esto le facilita al personal técnico el enorme trabajo de clasificar las estructuras destruidas de Puerto Príncipe en categorías que van desde las muy dañadas hasta las completamente destruidas, y de establecer la huella de los edificios para los trabajos de reconstrucción posteriores. Inusual alianza de voluntarios Otra área donde esta iniciativa está a la vanguardia es en involucrar a un conjunto global de socios colaboradores que contribuyen con este esfuerzo de una manera muy precisa. Desde el sector académico proporcionando el equipamiento hasta la gran comunidad de desarrolladores de código abierto que proporcionan el software necesario para hacer que esto funcione, todo esto implica un gran trabajo colaborativo y es ejemplo de cómo la comunidad internacional está trabando de forma conjunta para ayudar a que el pueblo de Haití pueda reconstruir sus vidas y sus comunidades, dijo el especialista en manejo de riesgos ante desastres naturales de la GFDRR, Doekle Geert Wielinga.
Esto es algo extremadamente crucial en un contexto cambiante donde se espera que el primer grupo de expertos arribe a la capital haitiana la próxima semana para preparar el terreno para el equipo PDNA que llegará unas semanas después. En general, Wielinga piensa que la evaluación de daños y pérdidas, o al menos parte de ella, deberá estar lista para marzo, cuando tendrá lugar la conferencia de donantes para Haití. “Es un trabajo gigantesco, pero con este tipo de colaboración y esfuerzo estamos seguros de que se terminará a tiempo”, concluyó. |