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Preguntas y respuestas sobre el impacto de la crisis económica mundial en Oriente Medio y Norte de África

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  • Si bien hasta ahora los sistemas financieros de los países de Oriente Medio y Norte de África no se han mostrado demasiado vulnerables a la crisis debido a su limitada integración con las instituciones financieras internacionales, la recesión mundial puede tener un impacto significativo en la economía real de muchos de esos países.
  • Debido al gran número de personas que rondan la línea de pobreza, incluso una conmoción moderada representa un grave riesgo de que aumenten los niveles de pobreza en muchos países de la región de Oriente Medio y Norte de África.
  • El Banco Mundial está movilizando su acervo de conocimientos para respaldar los esfuerzos de los países clientes por hacer un seguimiento del desarrollo económico y social, examinar diferentes hipótesis y opciones de política, formular políticas de respuesta e instrumentar reformas en la crítica situación actual.

23 de abril de 2009 – En esta entrevista Auguste Kouame, de la oficina del economista principal para la región de Oriente Medio y Norte de África, nos habla sobre el impacto de la crisis financiera en la región.

¿Cuál ha sido, hasta ahora, el impacto en la economía real de Oriente Medio y Norte de África?

Si bien hasta ahora los sistemas financieros de los países de Oriente Medio y Norte de África no se han mostrado demasiado vulnerables a la crisis debido a su limitada integración con las instituciones financieras internacionales, la recesión mundial puede tener un impacto significativo en la economía real de muchos de esos países. De hecho, los primeros indicios señalan que las tasas de crecimiento de muchos países se reducirán en el cuarto trimestre de 2008 y las proyecciones de crecimiento para 2009 se ubican por debajo de los niveles de 2008 en todos los países de la región, con excepción de Qatar y Yemen; en 2009, el PIB de estos países se verá impulsado por la expansión de la capacidad para producir gas natural licuado. En conjunto, se prevé que la tasa de crecimiento de la región disminuirá del 5,5% en 2008 al 3,3% en 2009. Se trata de una reducción importante. Sin embargo, se espera que la región resulte menos afectada por la recesión mundial que la mayoría de las otras regiones en desarrollo, sobre todo Europa oriental y Asia central, y Asia oriental y el Pacífico.

Los efectos de la crisis van más allá de las cifras macroeconómicas. En algunos países, los hogares y los trabajadores están siendo afectados en forma directa. Por ejemplo, en diciembre de 2008, el crecimiento trimestral de Egipto cayó al 4,1% (con respecto al 7,7% del año anterior) y la creación de empleo disminuyó un 30% (el desempleo aumentó al 8,8%). Según se informó, en marzo varios centenares de trabajadores migrantes abandonaron diariamente el emirato, debido en gran parte a la cancelación de varios proyectos de construcción en Dubai y la resultante pérdida de empleos.

¿Cómo se podría describir la situación de la región con respecto al impacto de la crisis financiera mundial?

El impacto económico de la desaceleración mundial varía según el grado de integración económica con las regiones y los productos básicos altamente afectados. Por otro lado, la capacidad de reacción de los países dependerá de la situación fiscal y de las cuentas con el exterior que registren en un principio, el endeudamiento público y la capacidad institucional para instrumentar políticas macroeconómicas y estructurales sólidas. Para facilitar el análisis, los países de la región pueden clasificarse en cuatro categorías.

En primer lugar se encuentran los exportadores de petróleo del Consejo de Cooperación del Golfo (CCG), que poseen una gran capacidad financiera y poblaciones relativamente pequeñas: Arabia Saudita, Bahrein, Emiratos Árabes Unidos, Kuwait, Omán y Qatar. Este grupo es el mejor posicionado para absorber las conmociones económicas y, al desencadenarse la crisis, gozaba de una posición excepcionalmente sólida. Esto le proporcionó una importante protección contra el impacto inicial de la crisis financiera mundial. Si bien los mercados bursátiles se vieron gravemente afectados en la segunda mitad de 2008, los gobiernos de la región lograron responder flexibilizando la política monetaria, suministrando capital y garantizando los depósitos en las instituciones financieras nacionales.

Sin embargo, debido a la marcada disminución de los precios del petróleo registrada desde mediados de 2008, en 2009 los países del CCG experimentarán un crecimiento económico considerablemente menor que el año anterior, con excepción de Qatar, cuyo PIB crecerá, según las previsiones, a una tasa del 29% en términos reales gracias a la puesta en funcionamiento de importantes plantas de gas natural licuado. Es probable que algunos países, como Arabia Saudita, Kuwait y Emiratos Árabes Unidos, registren un crecimiento cercano o inferior a cero.

El impacto en la economía real posiblemente haya sido más fuerte en Dubai, donde la crisis financiera coincidió con el fin de la burbuja inmobiliaria y marcadas contracciones en el sector de la construcción y los servicios financieros. Sin embargo, Abu Dhabi ha rescatado al país con una emisión de US$10.000 millones y planes para reunir otros US$10.000 millones, en caso necesario. De hecho, gracias a sus importantes reservas financieras, los países del CCG posiblemente sobrelleven la tormenta sin inconvenientes en el caso de que los precios del petróleo se mantengan en el nivel actual de US$50 por barril en 2009. No obstante, la caída constante de los precios del petróleo podría obligarlos a reducir sus reservas y recortar las inversiones. En ese caso, el financiamiento de planes de rescate de emergencia y de un conjunto de medidas de estímulo fiscal podría combinarse con una reducción de los ingresos provenientes del petróleo y causar graves presiones fiscales.

En segundo lugar se encuentran los exportadores de petróleo que tienen poblaciones más grandes con respecto a su riqueza petrolera que otros países del CCG: Argelia, Iraq, Irán, Libia y Siria. Si bien los países de este grupo son exportadores de petróleo que tienen importantes ingresos petroleros, su condición de países petroleros hace que tengan menos riqueza per cápita. Asimismo, al desatarse la crisis financiera global, la posición fiscal y frente al exterior de estos exportadores de petróleo con poblaciones comparativamente grandes era más débil que la de los países del CCG; se espera que los superávits fiscales y en cuenta corriente registren una disminución considerable en 2009 a medida que los ingresos fiscales y el superávit comercial se contraigan debido a la reducción de los precios del petróleo. Mientras los gobiernos se esfuerzan por cumplir los compromisos sociales a largo plazo, tales como las subvenciones y los programas de apoyo al ingreso, los países con reservas suficientes los están reduciendo (por ejemplo, Argelia) y los que poseen reservas limitadas están instrumentando medidas de contracción fiscal (por ejemplo, Irán). Se prevé una disminución del crecimiento económico, aunque no tan marcada como en los países del CCG.

En tercer lugar se encuentran los países no exportadores de petróleo que mantienen fuertes vínculos económicos con los países del CCG a través de las remesas, la inversión extranjera directa y el turismo, o dependen en gran medida de la ayuda externa, o ambas cosas. Pertenecen a este grupo Jordania, Líbano, Yemen y Djibouti. Cuando se desencadenó la crisis, la posición fiscal y frente al exterior de Jordania y el Líbano era precaria. Dado que en los países del CCG están disminuyendo los niveles de riqueza per cápita y las oportunidades laborales para los trabajadores migrantes como consecuencia de la contracción del mercado bursátil y la caída de los precios del petróleo, el volumen de remesas y de inversión extranjera directa proveniente de esos países es cada vez menor. La disminución de las remesas y la inversión extranjera directa, combinada con la posibilidad de que se reduzca el número de turistas provenientes de los países del CCG (y otros países), repercutirá significativamente en las cuentas de Jordania y el Líbano con el exterior en 2009 y hará que les resulte difícil financiar sus déficits, en tanto que el regreso de los trabajadores migrantes podría representar un desafío desde el punto de vista del empleo y la política social. En Yemen, la puesta en funcionamiento de las plantas de gas natural licuado consolidará la posición externa y la actividad comercial. En Djibouti, la operación de nuevas instalaciones portuarias por parte de Dubai World y los gastos de las bases militares extranjeras proporcionarán un margen de protección. Sin embargo, tanto Yemen como Djibouti enfrentan el desafío de garantizar la ayuda externa dado el carácter cíclico de la ayuda y la deteriorada situación financiera en los países de origen. Al igual que en otros países de Oriente Medio y Norte de África, en Yemen y Djibouti los hogares resultaron gravemente afectados por la crisis de los alimentos de 2008, y, si bien los precios de los alimentos han disminuido, continúan siendo elevados en términos históricos y seguirán ejerciendo presión sobre los presupuestos de los hogares y los costos de importación.

En cuarto lugar se encuentran los países diversificados que mantienen sólidos vínculos en las áreas de comercio y de turismo con Europa y los países de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos: Marruecos, Túnez y Egipto. Este grupo de países sintió el impacto de la crisis en la economía real ya en el último trimestre de 2008, cuando la recesión se extendía por Europa y otros mercados de exportación. Según las previsiones, el crecimiento de la exportación permanecerá bajo en 2009 en los tres países, lo que está afectando los puestos de trabajo de las pymes orientadas a las exportaciones. En enero, la actividad turística de Egipto se redujo marcadamente y se espera que se mantenga baja durante 2009. Las finanzas públicas están acusando el impacto y no se sabe a ciencia cierta si los gobiernos estarán en condiciones de emitir bonos soberanos, dado que los márgenes siguen siendo elevados (aunque han disminuido considerablemente tras alcanzar su nivel máximo en 2008). Es probable que los gobiernos recurran en mayor medida a los empréstitos internos y externos de fuentes públicas de financiamiento. Los países de este grupo pueden aprovechar su buen historial de sólidas políticas macroeconómicas y reformas estructurales a fin de movilizar el financiamiento interno y externo necesario para llevar a cabo políticas contracíclicas. A medida que la crisis se prolongue y afecte la posición económica de las pymes orientadas a las exportaciones y, con el tiempo, a otras empresas nacionales, existe el riesgo de que se deteriore la situación contable de los bancos locales (debido a la aparición de préstamos no productivos o la reducción de las carteras de préstamos).

¿Cómo influye la crisis financiera mundial en los mercados bursátiles de Oriente Medio y Norte de África?

El impacto de la crisis financiera mundial en los mercados de Oriente Medio y Norte de África varió considerablemente de un país a otro. En un principio se hizo sentir en los países que tenían fuertes vínculos con los mercados financieros mundiales. En promedio, los índices bursátiles regionales han disminuido un 50%. Los índices bursátiles de los países del CCG experimentaron reducciones de entre el 30% y el 60% en el último trimestre de 2008. En respuesta, estos países anunciaron varias medidas y mecanismos de rescate para mantener la liquidez y respaldar los mercados bursátiles. En países no pertenecientes al CCG, los mercados bursátiles también registraron bajas, pese a que algunos índices —como los de Túnez y el Líbano— mostraron bastante capacidad de reacción.

¿Los fondos soberanos y el sector bancario se han visto perjudicados por la contracción de la economía mundial en los últimos meses?

Los fondos soberanos han sufrido algunas pérdidas con relación a sus inversiones en instituciones financieras mundiales. Algunas estimaciones iniciales realizadas por el Consejo de Relaciones Exteriores sugieren que los fondos soberanos que invierten fuertemente en capital accionario, mercados emergentes y capital privado pueden perder hasta el 40% del valor de cartera entre diciembre de 2007 y diciembre de 2008. Sin embargo, los fondos soberanos continúan teniendo un volumen considerable de reservas.

Con excepción de un banco de Kuwait que sufrió pérdidas significativas ocasionadas por la comercialización de derivados monetarios a fines de 2008, en Oriente Medio y Norte de África el sector bancario se ha visto poco afectado hasta el momento, principalmente debido a la limitada integración con las instituciones financieras mundiales. Sin embargo, muchos bancos se muestran cautelosos al adoptar sus decisiones crediticias, lo que está provocando escasez de crédito en algunos países.

¿En qué medida se ha visto afectado el acceso de las economías de Oriente Medio y Norte de África a financiamiento externo?

La crisis financiera mundial tiene efectos inmediatos en el acceso al financiamiento externo a nivel mundial. Los márgenes de los préstamos aumentaron para los Estados y las empresas prestatarias de los mercados emergentes. Sin embargo, los países de Oriente Medio y Norte de África se han visto afectados por la restricción del crédito en menor medida que otras regiones en desarrollo. Dado que registraban una balanza de pagos relativamente positiva al comienzo de la crisis y que cuentan con fuentes alternativas de financiamiento para sus enormes déficits en cuenta corriente, tales como las remesas, la inversión extranjera directa o la ayuda externa, no se han visto en la necesidad de acudir al mercado para una nueva emisión desde mediados de 2008. Con todo, no resulta claro si los países de la región podrán acceder a los mercados de bonos soberanos en 2009, habida cuenta de la contracción del crédito y los márgenes, que siguen siendo elevados.

¿La actual crisis financiera ha agravado la pobreza en Oriente Medio y Norte de África?

Aún no se dispone de datos suficientes para evaluar el impacto de la crisis en la pobreza. Sin embargo, se prevé que produzca un aumento de la pobreza en la región. Puesto que un número importante de personas vive apenas por encima de la línea de pobreza, los pobres son altamente vulnerables a las conmociones externas. En general, menos del 5% de la población regional sobrevive con menos de US$ 1,25 al día, pero alrededor del 19% vive con menos de US$2. Asimismo, una proporción considerable de la población se mantiene apenas por encima de la línea de pobreza: en 2005, el consumo diario per cápita de aproximadamente un quinto de la población egipcia y marroquí oscilaba entre apenas US$2 y US$2,5, y un número equivalente de personas en esos países se encontraba por debajo de la línea de pobreza de US$2. Alrededor del 15% de las poblaciones de Yemen y Djibouti se encuentran en el mismo rango de US$0,50 diarios. Debido al gran número de personas que rondan la línea de pobreza, incluso una conmoción moderada representa un grave riesgo de que aumenten los niveles de pobreza en muchos países de la región de Oriente Medio y Norte de África.

¿Cuáles son algunas de las políticas que los países de Oriente Medio y Norte de África han comenzado a instrumentar en los últimos meses como respuesta a la crisis?

La mayoría de los gobiernos está tomando medidas para abordar los puntos vulnerables identificados en sus economías. Por ejemplo, los países del CCG intervinieron anticipadamente para respaldar sus sistemas financieros y sus mercados bursátiles. Lo hicieron flexibilizando la política monetaria, asegurando los pasivos del sistema bancario (entre otras cosas, mediante garantías de depósito) e inyectando capital fresco donde era necesario. Arabia Saudita, por ejemplo, ha anunciado un importante plan de inversión y proporcionó capital al Saudi Credit Bank a fin de asegurar el acceso al créditos a los hogares de ingreso bajo. Entre los países del G-20, el paquete de estímulo fiscal de Arabia Saudita es el más grande como proporción del PIB. En Kuwait se está debatiendo un paquete de estabilización. Egipto ha anunciado un paquete de estímulo fiscal orientado a la inversión en infraestructura para la creación de empleo. En Jordania, se realizaron depósitos garantizados en bancos nacionales y se anunció un paquete de estímulo fiscal. Túnez ha anunciado medidas para respaldar a las pymes locales y el empleo.

¿Qué más se puede hacer para mitigar el impacto de la recesión mundial en Oriente Medio y Norte de África? Sin embargo, es preciso seguir trabajando. En primer lugar, la crisis financiera mundial puede ser una oportunidad para reestructurar los programas de seguridad social mal orientados y otros programas sociales a fin de liberar recursos para los pobres y para quienes se han visto gravemente afectados por la crisis. Los países deben apoyar los proyectos que puedan funcionar como estabilizadores automáticos, tales como los programas de beneficios sociales condicionados al nivel del ingreso, cuyo alcance se irá ampliando en forma natural, y deben financiarse durante los períodos de contracción a medida que cada vez más personas vayan quedando excluidas de las categorías admisibles; esta situación se irá invirtiendo a medida que se recupere la economía. Del mismo modo, los programas de obras públicas cuyos sueldos son inferiores a los del mercado pueden actuar como estabilizadores automáticos. Para ser cautelosos, sin embargo, los países deberían considerar la posibilidad de tomar medidas de salvaguardia fiscal proactivas destinadas a incrementar los ingresos o reducir los gastos a fin de reducir el déficit no discrecional en caso de que la economía no se recupere con la rapidez o el vigor esperados. Asimismo, los proyectos de infraestructura pública que generan ingresos (por ejemplo, mediante la recuperación de los costos) pueden ayudar a reducir el riesgo de acumulación de deuda (y limitar el efecto de la equivalencia ricardiana). Sin embargo, las transferencias de efectivo condicionadas no resultan atractivas. Las intervenciones en el mercado laboral destinadas a respaldar el empleo y los ingresos (por ejemplo, la exoneración temporal de impuestos sobre la nómina y los subsidios salariales) pueden ser adecuadas cuando la crisis es temporaria, pero a largo plazo pueden no resultar sostenibles desde el punto de vista fiscal (en principio, no funcionan como estabilizadores en los períodos de crecimiento). Por otra parte, durante los ciclos positivos puede resultar difícil dejarlas sin efecto debido al riesgo de captura de renta.

Además, a medida que los países instrumentan los paquetes de estímulo, deben orientarse los esfuerzos a eliminar las restricciones y los obstáculos al crecimiento a largo plazo. Las inversiones destinadas a remover dichos obstáculos pueden contribuir a la creación de empleo y estimular el consumo en el corto plazo, al tiempo que incrementan las posibilidades de crecimiento en la etapa posterior a la crisis. Por último, se debe poner énfasis en la coordinación de los estímulos fiscales en los países de Oriente Medio y Norte de África, de modo que puedan reforzarse mutuamente.

¿Qué está haciendo el Grupo del Banco Mundial para ayudar?

El Grupo del Banco Mundial está respondiendo en varios frentes. Para responder a las necesidades de los países clientes de ingreso mediano, el Banco Internacional de Reconstrucción y Fomento (BIRF) ha ampliado su financiamiento para los próximos tres años a US$100.000 millones, lo que representa el triple de los niveles normales. Los fondos de la decimoquinta reposición de los recursos de la Asociación Internacional de Fomento (AIF-15), que ascienden a US$42.000 millones, para los próximos tres años se adelantarán en caso de que fuera necesario para los países de ingreso bajo afectados por la crisis.

La Corporación Financiera Internacional (IFC) también ha ampliado el alcance de su programa de financiamiento para el comercio con el objeto de facilitar el acceso al crédito a los exportadores de los países en desarrollo, ha extendido a los inversionistas privados los servicios de asistencia técnica y asesoría, y ha creado tres nuevos mecanismos para ayudar al sector privado de los países en desarrollo a enfrentar la difícil situación actual (el Fondo para la recapitalización de bancos, el Fondo para la infraestructura y el Fondo de microfinanciamiento). Asimismo, el Organismo Multilateral de Garantía de Inversiones (MIGA) utilizará su fondo de garantía para ayudar a asegurar las inversiones extranjeras directas en los países miembros del Banco.

Además de proporcionar financiamiento, el Grupo del Banco Mundial se mantendrá cerca de sus clientes a fin de tener un conocimiento acabado de las consecuencias de la crisis para cada país. El Banco Mundial está movilizando su acervo de conocimientos para respaldar los esfuerzos de los países clientes por hacer un seguimiento del desarrollo económico y social, examinar diferentes hipótesis y opciones de política, formular políticas de respuesta e instrumentar reformas en la crítica situación actual. Seguirá cumpliendo un papel importante en la creación y difusión de conocimiento aumentando la eficacia de sus servicios en materia de análisis, asesoría y desarrollo de la capacidad, y fortaleciendo su poder de adaptación y aprendizaje.

Asimismo, el Banco está mejorando su tiempo de respuesta y de entrega en la preparación de los préstamos y la prestación de los servicios operativos. Seguirá cumpliendo un papel importante en la coordinación de los donantes, la movilización de los recursos y la eficacia de la ayuda, sobre todo en los países miembros que son frágiles y se han visto afectados por los conflictos, y ampliando el alcance de la cooperación con los asociados árabes e islámicos en materia de desarrollo en el marco de la Iniciativa a favor del mundo árabe. Respaldará proyectos regionales y se abocará a resolver los problemas mundiales que surjan, al tiempo que mejorará sus sistemas de medición de resultados e incrementará los esfuerzos de difusión para que su labor sea más conocida y tenga un mayor efecto multiplicador.