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MALDIVAS NECESITA $304 MILLONES PARA SU RECUPERACIÓN Y RECONSTRUCCIÓN TRAS EL TSUNAMI

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Contactos:

 

En Manila: BAsD: Graham Dwyer; Teléfono. (63-2) 632-5253

E-mail: gdwyer@adb.org

 

En Nueva York: PNUD: Victor Arango; Teléfono: (212) 906-6127

E-mail: victor.arango@undp.org

 

En Washington, D.C.: Banco Mundial: Benjamin Crow; Teléfono. (202) 473-5105

E-mail: bcrow@worldbank.org

 

Washington, D.C., 14 de febrero de 2005—Maldivas necesitará aproximadamente US$304 millones para implementar una estrategia de recuperación y reconstrucción que sea eficaz, según se desprende de una evaluación preliminar de las necesidades generadas por el desastre del tsunami publicada hoy conjuntamente por el Banco Asiático de Desarrollo (BAsD), el Programa de las Naciones Unidades para el Desarrollo (PNUD) y el Banco Mundial.

 

La evaluación se preparó en estrecha colaboración con el Gobierno de Maldivas y establece claros principios rectores para la estrategia de reconstrucción; además, calcula los daños totales del país en aproximadamente US$470 millones, lo que se aproxima al 62% de su PIB. La mayor parte de las pérdidas se concentró en la vivienda y el turismo, aunque la educación, la pesca y el transporte también resultaron bastante afectados. Por este motivo, se requerirán unos US$120 millones en financiamiento externo a corto plazo durante los próximos seis meses.

 

Según afirmó Alastair McKechnie, director del Banco Mundial para Maldivas, “el impacto que tuvo el tsunami en Maldivas fue un desastre que afectó a toda la nación y si bien la pérdida de vidas afortunadamente fue inferior que en otros países afectados por la tragedia, el daño que produjo a la economía lo hace uno de los países más duramente afectados. Veinte de las islas —cerca de una décima parte de las 198 islas habitadas de las Maldivas— sufrieron una enorme devastación y otras 14 fueron evacuadas; así, casi un tercio de los 300.000 habitantes del país se vieron afectados de manera directa por el tsunami, cerca de 12.000 personas fueron desplazadas y otras 8.500 tuvieron que ser reubicadas temporalmente dentro de sus propias islas”.

 

McKechnie señaló que el turismo continúa siendo el principal motor de la economía y que la recuperación de este sector resultará decisiva para que el país restituya sus altas tasas de crecimiento económico, empleo pleno e ingresos públicos sólidos. Añadió que los centros turísticos de las islas en su mayoría sufrieron sólo daños menores y que la mayor parte de ellos estaba entregando servicios según los estándares habituales antes del tsunami. Maldivas está comercializando intensamente su destino exclusivo, para convencer a los turistas y operadores que sus centros turísticos están preparados y abiertos para las actividades inherentes al negocio.

 

Se informó de olas que fluctuaron entre más de uno y casi cinco metros de altura en todas partes del país, cuyo avance arrasó con los servicios de electricidad en varias islas y destruyó los enlaces de comunicación con la mayoría de los atolones. Se han confirmado 83 muertos, 25 desaparecidos que se presumen muertos y más de 1.300 personas heridas.

 

La reacción del Gobierno ante el tsunami fue rápida y se constituyó un Comité Ministerial y un Grupo de Trabajo a horas del desastre. Las comunicaciones fueron restauradas en 11 de los 20 atolones y se enviaron suministros de ayuda a las áreas remotas, todo en un período de 24 horas. Por otra parte, las comunidades se movilizaron para brindar apoyo a sus vecinos y el sector privado contribuyó a la labor de socorro. Esta respuesta expedita y coordinada permitió que el Gobierno avanzara rápidamente de la fase inicial de emergencia hacia el proceso de restaurar algunos rasgos de normalidad mucho más pronto de lo que pudiera haberse esperado.

 

 

El efecto macroeconómico del tsunami

El efecto sobre la economía se percibirá en los siguientes seis a doce meses y es probable que incluya:

·   Una disminución del crecimiento del PIB real a 1% del PIB aproximadamente para 2005 (en comparación con el 7,5% proyectado antes del tsunami)

·   El aumento aproximado de 7% en los precios al consumidor

·   La duplicación del déficit en cuenta corriente de 12% del PIB esperado antes del tsunami a 25% para 2005

·   El incremento significativo del déficit fiscal a un valor en torno al 11% del PIB (bajo la premisa de que el Gobierno ponga en marcha las medidas fiscales proyectadas)

Maldivas ha disfrutado de un crecimiento económico sostenido que se funda en el desarrollo muy exitoso del turismo orientado al sector alto del mercado turístico mundial, si bien la industria pesquera es otro puntal de la economía. En las últimas dos décadas, el crecimiento del PIB real promedió sobre el 8,5% anual, con lo cual se triplicó el ingreso per cápita a cerca de US$2.400 en 2003. El nivel de salud de la población ha mejorado considerablemente y la esperanza de vida promedio al nacer aumentó de 50 años en 1970 a 72 años en 2002. Las tasas netas de alumnos matriculados en escuelas primarias aumentaron de 38% a 93% en las últimas tres décadas, lo cual redundó en tasas de alfabetización de 97% entre las mujeres a partir de los 15 años. En muchos sentidos, Maldivas puede considerarse el modelo del desarrollo en Asia meridional.

Además del turismo, el sector vivienda es uno de los más afectados y las pérdidas se aproximan a los US$65 millones. Alrededor de 1.700 hogares resultaron destruidos por completo y 3.000 sufrieron daños parciales. El Gobierno ha manifestado su voluntad de cubrir gran parte del costo de reconstrucción de las viviendas, lo que permitiría a la población reiniciar sus actividades normales con mayor rapidez.

 

Según afirmó Richard Vokes, director de coordinación de operaciones para el Departamento de Asia Meridional del Banco Asiático de Desarrollo, “es de vital importancia hacer que los turistas vuelvan de lleno, ya que son ellos quienes contribuyen con el 60% a 70% del PIB y también son importantes como mercado para los productos de los pescadores. La prioridad en las comunidades afectadas es recuperar las viviendas, el servicio de agua potable, el alcantarillado y la electricidad, además de ayudar a los pescadores y campesinos en su proceso de volver a ganarse el sustento”.

 

En el sector educación, 37% de las escuelas requieren algún grado de reparación para poder considerarse seguras y funcionales; por otra parte, seis escuelas resultaron totalmente destruidas. El inicio del nuevo período escolar se había programado para el 25 de enero de 2005, de modo que era primordial tomar medidas inmediatas en este sector. No obstante, el año escolar se inició en todo el país sólo dos semanas después de lo programado. Treinta centros de salud, incluidos dos hospitales y ocho centros médicos, resultaron dañados en distintos grados, motivo por el cual el Ministerio de Salud ha puesto en funcionamiento un sistema de control de enfermedades para vigilar cualquier brote de enfermedades transmisibles y responder a las necesidades médicas de urgencia.

 

Otras pérdidas importantes ocurrieron en el suministro de agua y el saneamiento, la energía, el transporte y las comunicaciones.

 

Con el fin de garantizar que los recursos para la reconstrucción tras el tsunami se utilicen de manera apropiada y eficaz, el Gobierno ha creado un fondo especial para responder a la emergencia del tsunami y ha solicitado a los donantes que entreguen tantos fondos como les sea posible a través de este mecanismo. El propósito del fondo especial es asegurar transparencia y armonización, eliminar duplicación de esfuerzos y reducir los gastos administrativos generales.

 

Según indicó Moez Doraid, coordinador residente en ejercicio de las Naciones Unidas, “una de las formas de apoyar a los habitantes de Maldivas es hacerlo por medio de la iniciativa Adoptar una Isla que acaba de poner en marcha el PNUD. Este programa permitirá que el sector privado (desde grandes empresas hasta particulares) preste su ayuda en algunas de las áreas más afectadas y entregue fondos para las necesidades más inmediatas y urgentes de refugio seguro y confiable. Las adopciones de islas cubrirán el costo de proporcionar materiales de construcción para reconstruir las comunidades y también crearán oportunidades de generación de ingresos para las personas en aquellos lugares donde más se requieren”.

 

La evaluación permitió identificar las siguientes recomendaciones para la estrategia de recuperación y reconstrucción:

 

·         Mantener una adecuada liquidez en los atolones, al igual que lo hace el Gobierno mediante la entrega dinero en efectivo a las familias afectadas.

  • Ayudar a las personas en los atolones a recuperar sus formas de sustento vía el expediente de financiar la reposición de implementos clave, tales como redes de pesca y luces utilizadas para atrapar la carnada, y pagar a los trabajadores, al menos al principio, para limpiar y comenzar con las tareas de reconstrucción.

·         Promover la reanudación de las actividades turísticas mediante la transmisión de un mensaje claro al resto del mundo que indique que el daño se limitó sólo a algunas islas, que la infraestructura clave, como lo es por ejemplo el aeropuerto, es segura y funciona de manera normal y que el efecto del tsunami fue menor en la mayoría de los centros turísticos, los cuales se encuentran abiertos a las actividades normales.

·         Asegurar que la labor de reconstrucción sea consecuente con la estabilidad macroeconómica en el mediano plazo, lo que involucra mantener un tipo de cambio fijo, precios estables y sostenibilidad fiscal y de la deuda.

 

La evaluación de las necesidades tras el desastre del tsunami fue preparada conjuntamente por el Banco Asiático de Desarrollo, el Banco Mundial y el sistema de organismos de la ONU, en estrecha colaboración con el Gobierno y demás partes afectadas. El Banco de Cooperación Internacional de Japón también se hizo parte de esta misión. Estas instituciones han expresado su compromiso de ayudar a financiar proyectos de rehabilitación y reconstrucción de emergencia a mediano plazo mediante la entrega de ayuda en forma de donaciones y/o de préstamos en condiciones concesionarias. La comunidad internacional más amplia y otras organizaciones donantes, además de instituciones privadas y particulares de todo el mundo, también están entregando su ayuda. Por otra parte, se planifica una reunión consultiva de donantes para Maldivas a principios de marzo, con el fin de analizar la evaluación de necesidades y ayudar a estimular el apoyo financiero externo.

 

 

El texto completo de la evaluación se encuentra disponible en:

 

Banco Asiático de Desarrollo: http://www.adb.org/tsunami

 

Programa de las Naciones Unidades para el Desarrollo: http://www.undp.org


Banco Mundial:
http://www.worldbank.org/tsunami | http://www.worldbank.org/mv




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