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El Banco y las Naciones Unidas aúnan esfuerzos para ayudar a los países a recuperar activos saqueados

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17 de septiembre de 2007 — El Banco Mundial y las Naciones Unidas han aunado esfuerzos en un nuevo programa de amplio alcance destinado a ayudar a los países en desarrollo a recuperar miles de millones de dólares de fondos saqueados.

Según estimaciones en que se basa la iniciativa, puesta en marcha en el día de hoy, cada año se pierden entre US$1 billón y US$1,6 billones en virtud de diversas actividades ilegales, como la corrupción, las actividades criminales como el narcotráfico, la falsificación de moneda y otros bienes, y el comercio ilegal de armas, así como la evasión de impuestos.

Al anunciar el plan, el secretario general de las Naciones Unidas, Ban Ki-moon; el presidente del Banco Mundial, Robert B. Zoellick; y el director ejecutivo de la Oficina de las Naciones Unidas contra las Drogas y el Delito (ONUDD), Antonio María Costa, señalaron que se requiere un esfuerzo genuinamente internacional para lograr que se devuelvan a sus legítimos propietarios los activos de que hayan sido despojados.

"Los países desarrollados y los países en desarrollo deben mancomunar sus esfuerzos", dijo Zoellick. "Los países en desarrollo tienen necesidad de lograr mejoras en cuanto al buen gobierno y la rendición de cuentas; los países desarrollados, por su parte, deben dejar de brindar refugios seguros para el producto del robo".

Dirigentes corruptos de países pobres se apropian de hasta US$40.000 millones por año y acumulan en el exterior los fondos robados, que son extremadamente difíciles de recuperar una vez que han salido del país, como lo han descubierto países como Nigeria y Filipinas.

Nigeria tardó cinco años en recuperar US$500 millones robados que se encontraban en bancos suizos.

Sin embargo, ese período fue breve, en comparación con los 18 años que le llevó a Filipinas recuperar US$624 millones sustraídos por el ex jefe de Estado Ferdinand Marcos.

A través del nuevo plan, descripto en Stolen Asset Recovery (StAR) Initiative: Challenges, Opportunities, and Action Plan (pdf) (Iniciativa para la recuperación de activos robados (Iniciativa StAR): Desafíos, oportunidades y plan de acción), el Banco Mundial y las Naciones Unidas se proponen intensificar los esfuerzos internacionales encaminados a recuperar activos robados a países en desarrollo, y poner freno a la corriente de fondos robados.

Impacto "devastador"

En su informe conjunto sobre el robo de activos, el Banco Mundial y la ONUDD mencionan el elevado costo financiero que dicha práctica conlleva, pero el verdadero costo de la actividad de los "cleptócratas" es mucho más elevado.

La corrupción en los más altos niveles de Gobierno degrada las instituciones públicas, en especial las que participan en la administración de las finanzas públicas y la gestión del sector financiero. Según el informe, este tipo de corrupción deteriora e incluso impide que exista el clima necesario para la inversión privada, y va en detrimento de la prestación de servicios de salud y educación básicos, lo cual perjudica principalmente a los pobres.

Según Zoellick, "el impacto del robo en gran escala sobre el desarrollo es devastador".

"Se moviliza ilegalmente un enorme volumen de fondos que es necesario poner al servicio de la lucha contra la pobreza", agrega Danny Leipziger, vicepresidente del Banco Mundial del sector de Reducción de la Pobreza y Gestión Económica (PREM, por sus siglas en inglés).

En el informe se señala que cada US$100 millones recuperados permitirían financiar la inmunización completa de cuatro millones de niños, proporcionar conexiones de agua a alrededor de 250.000 hogares o financiar durante todo un año el tratamiento antirretroviral de más de 600.000 personas que padecen VIH/SIDA.

"No deberían existir refugios seguros para quienes roban a los pobres", agrega Zoellick. "Ayudar a los países en desarrollo a recuperar el dinero robado será esencial para financiar programas sociales y hacer saber a los dirigentes corruptos que no podrán eludir la ley".

El G-8 y la OCDE deberían liderar la campaña

Anteriores esfuerzos encaminados a ayudar a los países a repatriar fondos fueron de carácter bilateral y no contaron con la asistencia de la Iniciativa StAR, señala la ex ministra de Finanzas de Nigeria, Ngozi Okonjo-Iweala, actualmente miembro de Brookings Institution, en Washington.

Esto hizo, a su juicio, que los países en desarrollo se vieran confrontados con numerosos obstáculos al tratar de recuperar activos. Varios países de destino de fondos saqueados carecen de un marco jurídico para su devolución.

Ex ministra de Finanzas de Nigeria, Ngozi Okonjo-Iweala

La ex ministra de Finanzas de Nigeria, Ngozi Okonjo-Iweala, actualmente miembro de Brookings Institution, en Washington.

Muchos países tal vez congelan activos, pero no los devuelven, "por lo cual, si un país en desarrollo descubre dinero, bien puede suceder que éste permanezca en su territorio y nunca se devuelva", añade la Dra. Okonjo-Iweala, una de las autoras del informe de la Iniciativa StAR y miembro de una entidad especial denominada Friends of StAR, constituida por influyentes personas de países desarrollados y en desarrollo, y destinada a realizar el seguimiento del avance de la Iniciativa y brindar asesoramiento sobre ésta.

Para corregir esta situación, en la Iniciativa StAR se insta a los países del G-8 y de la OCDE a ratificar la Convención de las Naciones Unidas contra la Corrupción (CNUCC) y ayudar activamente a los países en desarrollo a ejecutar sus planes de recuperación de activos dentro de sus fronteras.

La Convención, que entró en vigor en diciembre de 2005, es el primer acuerdo mundial jurídicamente vinculante de lucha contra la corrupción. Crea un marco para la recuperación de activos que incluye mecanismos de prevención del lavado de dinero y de recuperación de activos desviados en virtud de prácticas corruptas. A junio de 2007, sólo la mitad de los países de la OCDE y del G-8 la habían ratificado.

Además, en la Iniciativa StAR se recomienda a los países desarrollados que financien programas o proporcionen a los países en desarrollo en forma directa asistencia técnica que refuerce la capacidad del sistema de justicia penal -organismos de seguridad pública, fiscalías, autoridades judiciales- a prevenir eficazmente el saqueo de activos y recuperar el producto de la corrupción en observancia de normas jurídicas internacionalmente aceptadas.

Por otra parte, los países ricos deberían presionar a los países con mercados emergentes que se utilicen como refugios de activos robados para que ratifiquen e implementen la CNUCC.

La Iniciativa StAR contribuirá a:

  • Crear capacidad de atender y presentar solicitudes de asistencia jurídica recíproca internacional.
  • Adoptar y aplicar eficaces medidas de confiscación, incluidos los mecanismos legales de confiscación no basados en declaraciones de culpabilidad.
  • Aumentar la transparencia y la rendición de cuentas en los sistemas de gestión de las finanzas públicas.
  • Crear y fortalecer los organismos nacionales de lucha contra la corrupción.
  • Ayudar a realizar el seguimiento de los fondos recuperados, si los países afectados lo solicitan.


Los organismos de regulación del sistema financiero deberían sancionar a las instituciones financieras que realicen negocios con personas corruptas y con figuras políticas sin exámenes de debida diligencia y sin establecer claras directrices referentes al tratamiento que debe dárseles. Además deberían establecer más severos regímenes de lucha contra el lavado de dinero, aplicando sistemas de mantenimiento de registros enmarcados en planes "Conozca a su cliente" y dando a conocer los requisitos pertinentes, especialmente los aplicables a personalidades políticas.

El sector privado no financiero y las organizaciones no gubernamentales podrían brindar capacitación a unidades de recuperación de activos especializadas de los países en desarrollo y hacer participar a la sociedad civil y a los medios de difusión en actividades de seguimiento del uso de activos recuperados.

En el marco de la Iniciativa StAR, el Banco Mundial y la ONUDD pueden ayudar a los países a preparar las solicitudes, a menudo complicadas y costosas, de restitución de activos robados. El Banco y las Naciones Unidas pueden asimismo respaldar la posición de los países en desarrollo que promuevan la devolución de sus activos y hacer que los países donde se encuentren activos robados cumplan la Convención de las Naciones Unidas contra la Corrupción, dice Okonjo-Iweala.




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