Los Flujos de Capital Privado a países en desarrollo alcanzaron una nueva cifra récord en 2006, pero el ritmo decrece

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بيان صحفي رقم:2007/399/DEC

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CIUDAD DE WASHINGTON, 29 de mayo. Los flujos netos de capital privado a países en desarrollo alcanzaron la cifra récord de US$647.000 millones en 2006, pese a que su ritmo de crecimiento se redujo del 34% en 2005 al 17% en 2006. De acuerdo con la publicación Global Development Finance 2007 (Flujos mundiales de financiamiento para el desarrollo 2007), la nueva Europa atrajo una proporción cada vez mayor de los flujos globales, y la financiación mediante participaciones en el capital social creció a un ritmo mucho más rápido que la deuda. A pesar de los compromisos asumidos por los donantes, los flujos de ayuda fueron decepcionantes, y las fuentes de financiamiento privadas siguieron reemplazando a las oficiales.

En el Informe Anual del Banco Mundial se pronostica que el aumento de las tasas de interés y las nuevas limitaciones de la capacidad reducirán el altísimo ritmo de crecimiento de los países en desarrollo durante los últimos años, y el crecimiento mundial disminuirá del 4% en 2006 a cerca del 3,5% en 2009. Esta reordenación también podría moderar algunas de las condiciones financieras mundiales de carácter positivo que han predominado en muchos países en desarrollo durante los últimos cuatro años.

Según el informe, en 2006 los flujos de capital accionario superaron los US$400.000 millones, y representaron casi las tres cuartas partes de los flujos de capital —mientras que en 2004 representaban las dos terceras partes—, registrándose fuertes aumentos en las inversiones de cartera y en la inversión extranjera directa (IED) en los mercados emergentes y en otros países en desarrollo. A raíz de una ola de fusiones y adquisiciones internacionales, los flujos de IED a los países en desarrollo aumentaron marcadamente en 2006 y alcanzaron un nuevo récord de US$325.000 millones, cifra que representa aproximadamente la cuarta parte de los flujos mundiales (US$1.200 billones).

En 2006, las empresas privadas y estatales de los países en desarrollo obtuvieron US$333.000 millones a través de préstamos concedidos por consorcios de bancos y emisiones internacionales de bonos, lo que representa un marcado aumento respecto de los US$88.000 millones obtenidos en 2002. A nivel regional, se destacan las empresas de la nueva Europa y Asia central, cuya deuda aumentó US$135.000 millones en 2006. Las sociedades financieras, especialmente los bancos de la India, Kazajstán, la Federación de Rusia y Turquía, han tomado la iniciativa en lo que parece ser una importante etapa de auge del crédito extranjero.

De acuerdo con el informe, este nuevo panorama del financiamiento para el desarrollo —especialmente el viraje de los prestatarios soberanos a los prestatarios privados— modifica la evaluación convencional del riesgo y probablemente ha de tener importantes consecuencias para el crecimiento y la estabilidad financiera.
 
“Si bien el rápido crecimiento de los flujos de capital a los países en desarrollo es consecuencia de las mejoras en las variables fundamentales, también han intervenido factores cíclicos y, a medida que el crecimiento se desacelere, inclusive los países con capacidad de recuperación podrían afrontar condiciones adversas”, señaló Uri Dadush, director del Grupo de análisis de las perspectivas de desarrollo del Banco Mundial. “Si bien pronosticamos un aterrizaje suave, no debe darse por sentado que será así”.

Además de recoger los beneficios de otro año de robusto crecimiento y precios elevados para los productos básicos, los países de ingreso bajo vieron aumentar marcadamente sus posibilidades de ingresar a los mercados de deuda privada gracias a las importantes iniciativas de alivio de la deuda que se pusieron en marcha recientemente y han reducido su carga de deuda y mejorado su solvencia.
 
En términos generales, el panorama de los mercados de deuda en 2006 fue contradictorio: mientras que los empréstitos externos concedidos por el sistema bancario internacional han aumentado fuertemente, las emisiones netas de bonos de las economías de mercados emergentes han disminuido en razón de que los emisores soberanos que han acumulado grandes reservas en divisas tienen menos necesidad de recurrir a empréstitos externos. Los países han reducido su carga de deuda externa y mejorado su perfil en ese respecto. Varios de ellos han recomprado grandes montos de deuda pendiente de amortización y han refinanciado la deuda existente mediante emisiones a más largo plazo y en condiciones más favorables. Un pequeño grupo de países, entre ellos Argelia, Nigeria y Rusia, reembolsaron su deuda externa con acreedores oficiales. Consiguientemente, en el período 2005-06, los reembolsos de principal al Club de París y las instituciones multilaterales superaron a los desembolsos por unos US$146.000 millones, mientras que los flujos netos de deuda privada alcanzaron los US$432.000 millones.
 
Al mismo tiempo que los gobiernos de mercados emergentes reducían sus empréstitos externos, las empresas —tanto los bancos como las sociedades— los incrementaban.
 
“Las empresas de mercados emergentes están obteniendo grandes sumas de capital y su intensa participación en el financiamiento mundial es el rasgo característico del ciclo actual de los flujos de capital a países en desarrollo”, manifestó Mansoor Dailami, gerente de financiamiento internacional en el Grupo de análisis de las perspectivas de desarrollo, y principal autor del informe. “El acceso a los mercados mundiales de capital permite a estas empresas diversificar sus fuentes de financiamiento, mejorar la gestión de riesgos a través de instrumentos de financiamiento más complejos, tomar préstamos con vencimientos más prolongados y reducir sus costos de capital”.

A raíz de que los mercados de capital se han integrado rápidamente durante los últimos años y las empresas de países en desarrollo han venido obteniendo financiamiento en el extranjero, la necesidad de un enfoque mundial más coherente para reglamentar las ofertas públicas y la cotización de valores en el ámbito internacional es ahora más acuciante. En el informe se recomienda a las autoridades reguladoras y los gobiernos que presten más atención a la transparencia y la calidad de las normas de contabilidad. Se hace hincapié, además, en la importancia que reviste la información fidedigna para ayudar a los inversionistas a tomar decisiones fundamentadas y se señala la necesidad de adoptar medidas para mejorar la integridad del gobierno corporativo.

Por otra parte, la ayuda mundial se ha estancado. Tras llegar a US$106.800 millones en 2005, la asistencia oficial para el desarrollo (AOD) concedida por los miembros del Comité de Asistencia para el Desarrollo se redujo a unos US$103.900 millones, lo que genera incertidumbre respecto de los compromisos asumidos por el Grupo de los Ocho en Gleneagles, donde prometieron intensificar, para el año 2010, la asistencia para el desarrollo destinada a África.

“La expansión de los flujos de capital privado en 2006 es una buena señal de la capacidad de recuperación de los países en desarrollo, pero es preocupante que haya coincidido con una disminución del financiamiento oficial neto y una demora en el cumplimiento de los compromisos de ayuda”, señaló Francois Bourguignon, primer vicepresidente y primer economista, Economía del Desarrollo, del Banco Mundial. “Muchos de los países más pobres siguen operando en la periferia del sistema financiero mundial y en su caso, el capital privado por sí solo no es suficiente para financiar las necesidades básicas”.

Las condiciones financieras favorables durante los últimos años contribuyeron a que los países en desarrollo registraran un crecimiento del 7,3% en 2006, el cuarto año consecutivo en que el crecimiento de estos países ha superado el 5,5%. Todas las regiones crecieron por lo menos un 5% el año pasado: África al sur del Sahara creció 5,6%; Asia meridional, 8,6%; Oriente Medio y Norte de África, 5%; América Latina y el Caribe, 5,4%; Europa y Asia central, 6,5% y Asia oriental y el Pacífico, 9,5%. Son contadas las ocasiones en que el progreso de las economías en desarrollo ha sido tan marcado y de amplia base.

Los autores pronostican que, tras moderarse al 6,7% en 2007, el ritmo de crecimiento de los países en desarrollo seguirá disminuyendo hasta llegar a un nivel más sostenible del 6,1% en 2009. Por otra parte, se prevé que los países de ingreso alto crecerán un 2,5% en 2007, como resultado de la desaceleración en los Estados Unidos. En 2008 y 2009, se prevé que el crecimiento de los países ricos ascenderá al 2,8%, a medida que Estados Unidos se recupere y Japón y Europa se sigan expandiendo.
 
Aunque un aterrizaje suave es el escenario más probable, en los países en desarrollo predominan los riesgos a la baja, entre ellos: la posibilidad de que disminuya la demanda de exportación y se produzcan perturbaciones en el sector financiero si la fase descendente en los Estados Unidos es más profunda que lo previsto, y el riesgo de que el sobrecalentamiento o los desequilibrios prolongados en algunas economías emergentes generen un aumento de los márgenes y los riesgos relativos a los empréstitos. Además, el bajo nivel de las existencias de trigo, maíz y arroz ha intensificado marcadamente el riesgo de una fuerte alza en el precio de estos productos, que podría tener graves consecuencias para los hogares muy pobres.
                                      

Para mayor información sobre Flujos mundiales de financiamiento para el desarrollo, visite: http://www.worldbank.org/perspectivas


 




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