Los componentes financieros de la crisis mundial ya han causado estragos en la región, sobre todo a través de los mercados accionarios, lo que ha incrementado los costos de capital de las empresas y ha provocado grandes pérdidas de riqueza a hogares y diversas organizaciones.| Algunas estimaciones señalan que los fondos de riqueza soberana del CCG se devaluaron 27 por ciento en diciembre de 2008. Algunos de los que hicieron grandes colocaciones en mercados emergentes y de capital privado perdieron hasta 40 por ciento.10 Los precios de los títulos del CCG medidos en dólares disminuyeron alrededor de 58 por ciento entre el 15 de septiembre de 2008 y el 12 de marzo de 2009 (periodo durante el cual prácticamente todos los mercados bursátiles reportaron fuertes caídas). En el mismo lapso, los precios de los títulos de los Emiratos Árabes Unidos se desplomaron 70 por ciento, en contraste con el declive de 55 por ciento observado en todos los mercados emergentes (ver figura en la página anterior). Desde mediados de marzo de 2009 se observa una tendencia alcista en los mercados accionarios del mundo, alentada por las expectativas de mejoría del sistema bancario internacional, luego de la cumbre del G-20 en Londres y de las medidas aplicadas por el Departamento del Tesoro de Estados Unidos. Los títulos de países de Oriente Medio y Norte de África han participado de este repunte y el índice del CCG ganó 37 por ciento hacia finales de mayo, en contraste con el alza de 52 por ciento reportada por el índice global MSCI en el mismo periodo. Sin embargo, las moderadas ganancias de los mercados bursátiles de la región son un indicio de que ha aumentado la confianza en que la economía mundial se recuperará pronto. El sector bancario de la región ha sorteado la crisis relativamente bien, debido en parte a su limitada exposición al mercado de hipotecas de alto riesgo y a otros títulos respaldados con activos. No obstante, un banco de Kuwait sufrió pérdidas significativas a finales de 2008 por realizar operaciones con derivados sobre divisas. En respuesta, muchos bancos de la región aplicaron requisitos más estrictos para el otorgamiento de créditos, y en algunos países simplemente recortaron el financiamiento El impacto de la crisis sobre las sociedades de inversión es menos claro, en particular por la falta de información. De cualquier forma, existen indicios de que algunas empresas tuvieron problemas con sus estados financieros debido a inconsistencias relacionadas con plazos de vencimiento. Al igual que en el resto del mundo, en esta región el acceso al financiamiento externo se ha dificultado y el diferencial de tasas ha aumentado a raíz de la crisis. La mayoría de los países no requirieron préstamos durante la última parte de 2008 porque, en general, sus balanzas de pagos se encontraban en condiciones favorables y disponían de acceso a fuentes alternativas de financiamiento, como remesas, IED, ingresos por turismo, ayuda externa y reservas internacionales. La tabla presentada aquí ilustra el estado general de salud financiera de la región en desarrollo desde 2005, cuando los altos precios del petróleo, términos de intercambio favorables en lo general y el crecimiento del comercio y del mercado de exportación empezaron a llevar los superávits en cuenta corriente a cifras de dos dígitos como proporción del PIB regional. Las aportaciones netas a las reservas durante ese periodo sumaron más de 140 mil millones de dólares; mientras, el superávit acumulado en cuenta corriente se complementó con flujos crecientes de inversión extranjera directa, que pasaron de 7 mil millones de dólares durante 2004 a 25 mil millones de dólares (4.5 por ciento del PIB) en 2006. La creciente IED proveniente de los países del CCG se destinó a una amplia variedad de proyectos de infraestructura, inmobiliarios e industriales en toda la región, desde Marruecos hasta Jordania. Durante 2008, a medida que las condiciones comenzaron a deteriorarse, los flujos de IED retrocedieron a un nivel todavía elevado de 22,500 millones de dólares. No obstante, las remesas de los trabajadores (ver panel inferior de la tabla) se mantuvieron al alza y contribuyeron a lograr una sustancial acumulación de reservas de 43 mil millones de dólares en ese año. 
10 Consejo de Relaciones Exteriores (2009). |