28 de marzo, 2005 - Los años noventa marcaron el comienzo de muchos cambios positivos en Europa oriental y Asia central, pero la rápida evolución de la sociedad también dejó a estos países en transición expuestos a problemas que sus cerradas fronteras habían mantenido a raya: el tráfico sexual y de drogas y la aparición del VIH/SIDA. El uso de drogas inyectables y el intercambio de agujas son los factores responsables de la propagación del VIH/SIDA en esta región, especialmente entre los jóvenes. Este sector de la población se ha visto particularmente afectado por los problemas económicos y sufre de crecientes niveles de pobreza y desempleo. Cada vez más jóvenes abandonan la educación secundaria y quedan expuestos a las drogas ilegales y al floreciente comercio sexual. Esta situación deja a los jóvenes más vulnerables al uso de drogas y, como consecuencia, al VIH/SIDA. Como resultado de estas conductas de riesgo, el número de nuevos infectados se ha disparado en un corto periodo de tiempo. Mientras que el porcentaje de infectados (tasa de prevalencia) en la región es baja (0,8%), la cantidad de infectados llegó a 1,4 millones a fines de 2004, cifra que representa un aumento de más de nueve veces en menos de 10 años, según los cálculos de ONUSIDA. La Federación Rusa tiene la mayor cantidad de infectados de la región: 860.000. La tasa de prevalencia se estima en 1,1% y la epidemia en el país parece estar desplazándose. Los expertos señalan que la proporción de nuevas infecciones de VIH adquiridas durante la práctica de sexo heterosexual ha crecido drásticamente, de 5,3% en 2001 a algo más del 20% en 2003. En el sudeste de Europa, el VIH parece haberse inteoducido entre grupos de alto riesgo como consumidores de drogas inyectables y trabajadores sexuales, mientras que en Asia central el problema se ve empeorado por las rutas de la droga, la migración, el sexo sin protección y la conducta arriesgada de los jóvenes. Los menores de 30 están en el epicentro Se calcula que el 80% de quienes viven con VIH son menores de 30 años. Los hombres jóvenes son quienes enfrentan el mayor riesgo. Debido al consumo de drogas, con frecuencia llegan a prisión por posesión de drogas ilegales, donde continúan consumiendo e intercambiando agujas. El virus se transmite a otros internos y los deja vulnerables a la tuberculosis, que ataca fácilmente a personas con sistemas inmunológicos debilitados por el VIH. Según la Organización Mundial de la Salud, la tuberculosis ha emergido como una epidemia paralela al VIH/SIDA y se considera una enfermedad “crítica” en Armenia, Azerbaiyán, Belarús, Estonia, Georgia, Kazajstán, Kirguistán, Letonia, Lituania, República de Moldavia, Rumania, la Federación de Rusia, Tayikistán, Turkmenistán, Ucrania y Uzbekistán. Las mujeres jóvenes en edad de concebir son especialmente vulnerables al incremento de transmisiones heterosexuales de VIH en los países más afectados. Log gobiernos y las agencias internacionales están deseosas de crear programas para la prevención de la transmisión de madre a hijo que eviten poner en peligro a una nueva generación. De hecho, estos programas para evitar la transmisión de madre a hijo ya se han puesto en funcionamiento en algunos países de Europa y Asia central, entre los que se incluyen Moldova y Ucrania. Agravamiento del deterioro demográfico A menos que se contenga su propagación, el VIH/SIDA tendrá graves consecuencias sociales y económicas. En Rusia, donde la prevalencia se estima en cerca del 1,1%, el SIDA está acelerando una crisis demográfica ya existente: la reducción de la esperanza de vida y la disminución de la población total. Según un estudio realizado por el Banco Mundial en 2002, si la tendencia actual se mantiene, el PIB de Rusia podría caer en 4,15% en el año 2010 y, de no mediar intervenciones, en 10,5% el año 2020. La propagación sin límite del VIH podría disminuir la tasa de crecimiento de la economía en el largo plazo, con una disminución de medio punto porcentual anual antes del año 2010 y un punto porcentual completo cada año al 2020. Freno a la carrera del VIH
La pandemia del VIH/SIDA en Europa oriental y Asia central comenzó con retraso en comparación con otras partes del mundo. En muchos países, la epidemia aún está en sus primeras etapas, limitada a los grupos de riesgo, lo que presenta una oportunidad para contener su propagación. Para enfrentar la epidemia, es crucial aumentar la conciencia sobre el VIH/SIDA y establecer servicios eficaces de prevención, cuidado y tratamiento. Los gobiernos, la sociedad civil, el sector privado y los organismos internacionales deben trabajar en conjunto para que estas intervenciones tengan éxito. Esta semana en Moscú se llevan a cabo dos ejemplos de estas acciones conjuntas: una Cumbre de Empresarios Rusos para tratar el tema del VIH/SIDA (http://www.tpaa.net), con el apoyo del Grupo del Banco Mundial y otros asociados, y una reunión ministerial de la CEI que se realizará entre el 31 de marzo y el 1 de abril, organizada por ONUSIDA y sus copatrocinadores. Movilización de recursos Además de ayudar a la movilización de recursos para luchar contra el VIH/SIDA en Europa oriental y Asia central, el Banco Mundial ha realizado una exhaustiva investigación y análisis del problema en apoyo de la formulación de políticas y la planificación de proyectos. En una estrategia regional trazada en 2003, Averting AIDS Crises in ECA (Detención de la crisis del SIDA en Europa oriental y Asia central), el Banco estimó que para detener la propagación del VIH la región necesitará US$1.500 millones en recursos de aquí al año 2007. La asistencia internacional destinada a la lucha contra el VIH/SIDA en la región se ha multiplicado doce veces en los últimos cuatro años, de US$52 millones en 2001 a más de US$600 millones a fines de 2004. Los fondos se han entregado a través del Fondo Mundial de Lucha contra el SIDA, la Tuberculosis y la Malaria, el Banco Mundial y otros donantes bilaterales importantes.
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