11 de julio, 2005 - Hace 10 años, Bosnia y Herzegovina, un pequeño país montañoso del sudeste de Europa, se encontraba en situación crítica.
Después de tres años de guerra y miseria, la mitad de los habitantes del país fueron desplazados en calidad de refugiados, las dos terceras partes de las viviendas fueron destruidas y la mitad de la población quedó sin acceso a agua potable.
Ahora ya se han rehabilitado las escuelas, carreteras, dispensarios y viviendas. El PIB del país se ha triplicado, las exportaciones de bienes han aumentado 10 veces y los precios se mantienen estables con una inflación de menos de 1%. El año pasado, el Banco Mundial reclasificó al país, que pasó de ser país en etapa de posguerra a ser país en transición. Desafíos por encarar Si bien se ha restablecido la estabilidad y reconstruido la infraestructura, aún queda mucho por hacer: encaminar al país hacia la economía de mercado, promover la cooperación regional, avanzar hacia la integración europea y abrirse a los mercados mundiales. La economía aún debe alcanzar el nivel que tenía antes de la guerra. El sector privado es relativamente precario y el gasto público insume alrededor del 50% del PIB. El entorno empresarial está mejorando, pero no es tan favorable a los inversionistas como debería ser para atraer la inversión extranjera directa necesaria para promover el crecimiento económico. La economía debe crecer a una tasa de por lo menos 7% anual a fin de contribuir a reducir la elevada tasa de desempleo y el nivel de pobreza. Si bien han venido disminuyendo constantemente en los últimos 10 años, el nivel de pobreza y la tasa de desempleo siguen siendo altos. Un 18% de la población es pobre, en tanto que otro 30% es muy susceptible a los efectos en los ingresos, lo que podría llevarle a caer en la pobreza. Alrededor del 20% de la población está desocupada, y el desempleo de los jóvenes es especialmente alto. Bosnia y Herzegovina debe acelerar sus reformas para ponerse a la altura y competir con otras economías en transición de los Balcanes, que también se están esforzando por alcanzar una mayor integración europea. El país ha perdido una década como consecuencia de la guerra. Las reformas necesarias comprenden la aceleración de las inscripciones en el registro mercantil, la mejora del sistema de inspección, la aplicación de leyes de quiebras y seguir con la reestructuración de empresas y la privatización de empresas estratégicas.
Cabe señalar como aspecto positivo que el sector bancario se ha privatizado eficazmente y que ahora se considera uno de los más sólidos del sudeste de Europa. Además, la integración económica entre la República Srpska y la Federación de Bosnia y Herzegovina, las dos entidades que integran el país, debe intensificarse más para que el país pueda alcanzar la meta de una asociación más estrecha con la Unión Europea. El país también debe fortalecer sus instituciones públicas, mejorar la función de gobierno y poner coto a la corrupción. El Gobierno ha logrado poner eficazmente en marcha la reforma del sector social, pero debe crear mejores redes de seguridad social dirigidas a los pobres y aumentar la prestación de servicios sociales. Otras esferas en las que caben mejoras son la educación y los sistemas de salud. En conjunto se trata de un programa audaz. La función del Banco Mundial en Bosnia y Herzegovina Las actividades del Banco Mundial en Bosnia y Herzegovina se han ajustado a las distintas necesidades del país. Ha pasado de la prestación de asistencia en etapa de posguerra a la preparación de una estrategia de crecimiento a mediano y largo plazo. El Departamento de Evaluación de Operaciones (DEO) ha calificado al apoyo prestado por el Banco a Bosnia desde el periodo de posguerra hasta el 2004 como “una muestra de lo mejor del Banco”. El Banco ahora tiene por objetivo ayudar al país a lograr el crecimiento económico autosostenido y un sector público sostenible a través de reformas estructurales e inversiones clave. La estrategia actual del Banco, que se basa en el documento de estrategia de lucha contra la pobreza para Bosnia y Herzegovina, se centra en lo siguiente: La mejora de las finanzas públicas y el fortalecimiento institucional
La promoción del crecimiento sostenible impulsado por el sector privado
La inversión en la infraestructura social y económica clave
A partir de 1996, la Asociación Internacional de Fomento (AIF) ha comprometido un total de US$1.100 millones en 53 proyectos. Además, la Corporación Financiera Internacional (CFI), el Organismo Multilateral de Garantía de Inversiones (OMGI) y el Instituto del Banco Mundial también han prestado apoyo al país con considerables recursos en el pasado, y en la actualidad son un componente integral del apoyo actual y futuro a Bosnia y Herzegovina.
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