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Según estudio del Banco Mundial, la migración internacional reduce la pobreza en los países en desarrollo, no obstante origina masiva fuga de cerebros en algunos

Available in: Français, English
Press Release No:2006/116/DEC

Contacto:  Christopher Neal (202) 473-7229

Cneal1@worldbank.org

 

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Artículo: Fuga masiva de cerebros de algunos de los países más pobres del mundo 
Comunicado de prensa 
Texto completo de "Migración internacional, remesas y la fuga de cerebros"    i
Más acerca del Banco y la migración i

Multimedia i
Fotos de la presentación a la prensa de este informe
Entrevista en audio con Maurice Schiff, coeditor del informe (4m33s MP3)

i = inglés
24 de octubre de 2005, Washington, D.C—Las remesas que envían los emigrantes hacia los países en desarrollo reducen la pobreza en esas naciones, pero la salida masiva de ciudadanos altamente calificados representa un complejo dilema para muchos países pequeños y de bajo ingreso, según concluye un nuevo estudio realizado por el Banco Mundial.


International Migration, Remittances and the Brain Drain
(Migración internacional, remesas y fuga de cerebros), estudio publicado por el departamento de investigaciones del Banco, incluye un análisis detallado de resultados de encuestas por hogares de México, Guatemala y Filipinas, países desde donde emigran millones de personas. El estudio señala que el ingreso de las familias con miembros que han emigrado al extranjero es superior al de familias sin emigrantes.

           
“Los estudios muestran que las remesas reducen la pobreza y aumentan el gasto en educación, salud e inversión”, comentó el economista del Banco Mundial Maurice Schiff, coautor del libro junto a Caglar Ozden, otro economista del Banco. “Las conclusiones coinciden en los estudios de los tres países incluidos en el informe. Otros estudios están en curso para determinar si las mismas conclusiones se aplican en otros países.”

           
Según una próxima publicación del Banco Mundial, Perspectivas de la economía mundial 2006, cerca de 200 millones de personas viven en países distintos a su país natal y las remesas que envían a su país de origen llegarían a los US$225.000 millones en 2005. La cifra convierte a las remesas en la principal fuente de divisas de muchos países y tiene consecuencias de suma importancia para las estrategias de lucha contra la pobreza de las naciones en desarrollo. 

           

“En México, mientras mayor sea la proporción de hogares con emigrantes en una región, más favorable es el efecto que tiene el aumento de las remesas en la pobreza rural”, concluye uno de los ocho estudios del libro, realizado por los investigadores Jorge Mora y J. Edward Taylor. Y en Guatemala, señala otro capítulo elaborado por Richard H. Adams Jr., las remesas reducen el nivel, la profundidad y la gravedad de la pobreza. El mayor impacto se observó en la gravedad de la pobreza, ya que las remesas representan más de la mitad de los ingresos del 10% más pobre de las familias.


No es casualidad que quienes emigran hacia Europa provengan principalmente de África y Oriente Medio, mientras que las principales fuentes de emigrantes hacia Estados Unidos son México, América Central y el Caribe. El estudio señala que para los potenciales emigrantes es importante estar cerca del país de destino, en especial para los pobres y sin calificaciones, ya que es más barato emigrar a un país cercano que a uno ubicado a mayor distancia. Además, un capítulo del libro a cargo de David McKenzie concluye que la presencia de redes de emigrantes en el país de destino incentiva la migración, ya que reduce aún más el costo de emigrar y provee los contactos necesarios para encontrar empleo.

           
“A medida que aumenta la proporción de la comunidad que emigra, los costos del proceso disminuyen, dejándolo al alcance de los miembros relativamente más pobres, quienes además pueden aprovechar los beneficios de una red más grande”, concluye McKenzie.

           
A mayor escala, la migración significa un aumento enorme de la producción económica mundial, puesto que permite a los trabajadores trasladarse a lugares donde son más productivos y en consecuencia, recibir sueldos mucho más altos de lo que ganarían en sus países. Gran parte de estas ganancias económicas se acumula a favor de los emigrantes y sus familias a través de las remesas que envían a su hogar.

           
“Las pruebas que surgieron de las encuestas por hogares y que se presentan en este libro demuestran una relación directa entre la emigración y la reducción de la pobreza. Se trata de un trabajo pionero, fundamental para la formulación de políticas públicas respecto de este tema”, señaló François Bourguignon, economista principal del Banco Mundial y vicepresidente superior de Economía del desarrollo.

           
Si bien las remesas aumentan los ingresos y reducen la pobreza, el informe muestra efectos diversos sobre la educación entre México y Guatemala, así como también a partir de la emigración en general. En Guatemala, los hogares (rurales y urbanos) que reciben remesas gastan relativamente más en educación y, en proporción, menos en consumo diario. No obstante, en México rural, los niños de familias con emigrantes obtienen menos educación que aquellos sin emigrantes, probablemente debido a que pretenden seguir el ejemplo de sus padres y emigrar a Estados Unidos en busca de empleos que no requieren mayores calificaciones, para lo cual la educación no es necesaria ni recibe mayor compensación.

 

Fuga de cerebros: una situación compleja

           
Aunque la información y el análisis sobre las remesas provenientes de los emigrantes destacan el efecto positivo de la emigración en el desarrollo, surge una situación más compleja cuando el objetivo del estudio se centra en la emigración de trabajadores con educación provenientes de países en desarrollo, fenómeno que se denomina “fuga de cerebros”.

           
El capítulo a cargo de Frederic Docquier y Abdeslam Marfouk revela la base de datos más completa hasta la fecha, que contiene información de censos y encuestas en los países de la OCDE y que registra un éxodo masivo de profesionales desde algunos de los países de bajo ingreso más vulnerables del mundo. Ocho de cada diez haitianos y jamaicanos con título universitario viven fuera de su país; en Sierra Leona y Ghana, la relación es de cinco entre diez. Muchos países de América Central y África al sur del Sahara, además de algunas naciones islas en el Caribe y el Pacífico, registran índices de emigración profesional superiores a 50%. Tal situación representa un fuerte contraste con naciones mucho más grandes como China e India, en las cuales sólo entre 3% y 5% de los profesionales graduados vive en el extranjero, al igual que en Brasil, Indonesia y la ex Unión Soviética, países que también registran bajos índices de emigración entre aquellos con mayor educación.

 

Índices de emigración de personas especializadas (países seleccionados)

 

País

Índice de emigración de personas especializadas (%)

Guyana

89,0

Jamaica

85,1

Haití

83,6

Suriname

47,9

Ghana

46,9

Mozambique

45,1

Kenya

38,4

Laos

37,4

Uganda

35,6

El Salvador

31,0

Sri Lanka

29,7

Nicaragua

29,6

          
Si bien los trabajadores calificados corresponden sólo al 4% de la fuerza laboral de África al sur del Sahara en su conjunto, la cifra representa al 40% de quienes han emigrado, lo que indica que el 20% de los trabajadores calificados de esta región abandonaron su país.

           
“Estos nuevos datos deben ser analizados con mayor profundidad”, concluye el Economista Jefe Bourguignon. “La masiva fuga de cerebros de algunos países presenta desafíos complejos que tenemos que entender de manera más completa para poder diseñar las políticas adecuadas”.

           
Los autores concluyen que resulte necesario encontrar incentivos que reduzcan la salida de personas capacitadas, tan necesarias para un país. Algunos incentivos podrían incluir mayor cooperación entre los países que envían y reciben profesionales y técnicos así como la adopción de políticas que aumenten los ingresos de estas personas en su país de origen.

           
Algunos sostienen que la migración puede aumentar el nivel de educación y bienestar del país de origen porque representa un incentivo para que las personas se eduquen más con la esperanza de mejorar sus alternativas laborales como emigrantes. Tal afirmación se pone en duda en el capítulo escrito por Schiff. “Nuestro análisis muestra sólo un pequeño aumento de la llamada “ganancia de cerebros” o aumento en el nivel de educación promedio del país de origen a causa de la expectativa de emigrar”. Esta conclusión es reafirmada por Ozden, cuyo capítulo señala que por lo general, los emigrantes capacitados en Estados Unidos no encuentran empleos coherentes con su nivel de educación. Tal fenómeno apunta tanto hacia diferencias en la calidad de la educación como hacia un “desperdicio de cerebros” a causa de las dificultades que enfrentan los emigrantes para obtener las licencias obligatorias necesarias para el ejercicio de algunas profesiones.

           
Sin embargo, no todos los cerebros emigrantes se “desperdician”. Un capítulo a cargo de Gnanaraj Chellaraj, Keith Maskus y Aaditya Mattoo examina los aportes que hacen los emigrantes capacitados y los estudiantes extranjeros en Estados Unidos. Los autores calculan que un aumento de 10% en la cantidad de estudiantes extranjeros con título universitario eleva en 4,7% las postulaciones a patentes en Estados Unidos, en 5,3% las donaciones para patentes universitarias y en 6,7% las donaciones para patentes no universitarias.

           
Este estudio de investigación realizado por el Banco Mundial será complementado por la publicación en noviembre de Perspectivas de la economía mundial 2006, informe que analiza alternativas en materia de políticas públicas destinadas a aumentar el efecto de la emigración internacional y las remesas en la lucha contra la pobreza.

 

Sitio Web: http://econ.worldbank.org/programs/migration

 

 





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