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Fuga masiva de cerebros de algunos de los países más pobres del mundo

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Una nueva publicación del Banco Mundial revela que las remesas de los emigrantes alivian la pobreza y ayudan a elevar los niveles de salud infantil, asistencia escolar e inversiones en sus países de procedencia. No obstante, el informe indica asimismo que algunos de los países de ingreso bajo más vulnerables del mundo enfrentan una fuga masiva de cerebros.


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Fotos de la presentación a la prensa de este informe
Entrevista en audio con Maurice Schiff, coeditor del informe (4m33s MP3)

i = inglés
25 de octubre, 2005 - Ocho de cada diez haitianos y jamaiquinos con títulos universitarios viven fuera de sus países.

Y más del 50% de los profesionales universitarios de muchos países de América Central y del Caribe también viven en el extranjero.

Estas son tan sólo dos de las conclusiones a las que llegó esta nueva publicación del Banco Mundial, titulada Migración internacional, remesas y la fuga de cerebros. El volumen es fruto del Programa de migración internacional e investigación sobre el desarrollo que lleva a cabo el Grupo de investigación sobre el desarrollo, el departamento de investigación del Banco.

“El informe revela que la fuga de cerebros es masiva en los países pequeños y pobres que se encuentran en proceso de desarrollo”, dice el economista del Banco Mundial, Maurice Schiff, coeditor del volumen.

“Mientras que más del 50% de los graduados universitarios emigran de los países centroamericanos y caribeños, en algunos de dichos países esta cifra llega hasta el 80%”.

L. Alan Winters, director del Grupo de Recursos para Desarrollo del Banco, señala que si bien la movilidad de los trabajadores altamente calificados puede ofrecer muchas ventajas, las consecuencias del éxodo de personal capacitado podrían resultar serias en muchos países en desarrollo.

Señala que lo que se conoce como la “fuga de cerebros” continuará siendo una de las principales prioridades en el campo de la investigación del desarrollo en el futuro.

Las conclusiones del informe, que se fundan en la base de datos más extensa y rigurosa sobre la fuga de cerebros que existe hasta la fecha, creada por los investigadores Frédéric Docquier y Abdeslam Marfouk, se presentan en el capítulo quinto del volumen. 

La fuga de cerebros es menor en los países más grandes

Schiff dice que el informe revela que el problema de la fuga de cerebros reviste mucho menos magnitud en los países más grandes.

“Como promedio, en los países con más de 30 millones de habitantes, el éxodo de profesionales y personal calificado es inferior al cinco por ciento de toda la población con estudios universitarios. Esto se debe a que dichos países tienen una gran población de personas calificadas, de modo que aunque emigre un gran número de estos profesionales, el porcentaje es, de todas maneras, pequeño”, agrega.

En países como China y la India, por ejemplo, sólo del tres al cinco por ciento de sus graduados viven en el exterior, una situación similar a la que acontece en Brasil, Indonesia y la ex Unión Soviética.

En cambio, en África al sur del Sahara, los trabajadores calificados conforman sólo el cuatro por ciento de toda la fuerza laboral, pero estos trabajadores comprenden más del 40% de la gente que se marcha del país.

“La mayoría de estos profesionales universitarios de los países en desarrollo emigra a los Estados Unidos, al igual que a la Unión Europea, Australia y Canadá. De hecho, Canadá y Australia tienen la mayor proporción de inmigrantes educados dentro del número total de inmigrantes a dichos países”, comenta Schiff.

¿Un despilfarro de cerebros?

Dada la cantidad de graduados universitarios que se marchan de su tierra natal, surge la pregunta de si sus destrezas y conocimientos son bien aprovechados en el país de destino.

Parte del volumen se aboca a esta cuestión, respecto a la cual el coeditor y economista del Banco Caglar Ozden, descubrió que la mano de obra calificada que emigra a los Estados Unidos a menudo no consigue un trabajo acorde con su nivel de educación.

En general, es más probable que los emigrantes de América Latina y de Europa oriental, con niveles similares de educación, terminen realizando trabajos no calificados en los Estados Unidos, que los emigrantes oriundos de Asia, Oriente Medio y África al sur del Sahara.

Schiff dice que los datos indican que los emigrantes educados procedentes de la India y del Reino Unido tienen más probabilidades de conseguir un trabajo acorde con su nivel de conocimientos en los Estados Unidos.

“Una de las principales razones es el idioma. Tanto la gente con educación terciaria de la India como del Reino Unido hablan inglés y, por supuesto, esa es una gran ventaja cuando emigran a los Estados Unidos”, concluye.

Beneficios para los países de origen

Independientemente de que el emigrante sea educado o no, el informe indica claramente que las remesas de dinero de los emigrantes ayudan a aliviar la pobreza en sus países de origen.

Cerca de 200 millones de personas viven fuera de su tierra natal, y se espera que las remesas asciendan a unos US$225.000 millones en 2005, de acuerdo con una publicación del Banco titulada Perspectivas Económicas Mundiales de 2006, que aparecerá próximamente.

François Bourguignon, Primer Vicepresidente y Economista Principal de Economía del Desarrollo del Banco Mundial, dice que la evidencia de la encuesta por hogares que presenta el volumen demuestra que existe un nexo directo entre la migración y la reducción de la pobreza.

Una encuesta que se llevó a cabo entre hogares filipinos revela que las remesas que reciben las familias se traducen en una reducción del trabajo infantil, mayor asistencia escolar infantil, más horas de trabajo independiente y una tasa más alta de personas que establecen sus empresas con uso intensivo de capital.

En el estudio de un caso práctico en Guatemala, las remesas redujeron el nivel y la severidad de la pobreza. El mayor impacto se observó en la severidad de la pobreza, dado que las remesas conforman más de la mitad de los ingresos del diez por ciento de las familias más pobres.

El informe revela que las remesas que envían los expatriados a Guatemala se utilizan en inversiones personales tales como educación, salud y vivienda, más que en alimentos y en otros bienes.

Una excepción en la zona rural de México

Si bien el informe devela que el dinero enviado por los expatriados a sus familias se ha traducido, por lo general, en mayores inversiones en materia de educación, cita una excepción que se produce en las zonas rurales de México.

Los estudios del informe indican que los adolescentes entre 16 y 18 años de aquellas familias en las que uno de sus integrantes ha emigrado, tienen un nivel inferior de educación que las familias en las que no hay ningún expatriado.

Esta conclusión se atribuye a la situación peculiar que viven los emigrantes rurales mexicanos dentro del mercado laboral estadounidense – el hecho es que aunque acudan o no un año más a la escuela, sólo consiguen trabajos no calificados en los Estados Unidos debido a su bajo nivel de educación. Por lo tanto, la población rural de México que planea emigrar a los Estados Unidos tiene muy poco incentivo para invertir en educación.

¿Cuál es el próximo paso?

La próxima etapa del programa de investigación será utilizar la información existente y generar otros datos sobre diversos temas a fin de examinar la efectividad de una serie de políticas y programas. El objetivo es obtener recomendaciones sobre políticas con base en pruebas de peso y análisis.




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