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Desempeño de los países en materia de gestión pública

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15 de septiembre de 2006—En nuevos estudios del Banco Mundial se menciona a Botswana, Ghana, Senegal, Sierra Leona, Mozambique, Liberia y otras naciones africanas entre los países que han avanzado hacia los objetivos de una mejor gestión de gobierno y un menor nivel de corrupción.

De acuerdo con un nuevo informe titulado Governance Matters 2006: Worldwide Governance Indicators, también es cierto que más de una docena de países no pertenecientes a la Organización de Cooperación y Desarrollo Económicos (OCDE), tales como Eslovenia, Chile y Estonia, registran puntajes más altos que los de algunos países industrializados, como Grecia e Italia, en los indicadores relativos al imperio de la ley y el control de la corrupción.

Según Daniel Kaufmann, coautor del informe y director de Gobernabilidad Global del Instituto del Banco Mundial, los hechos comprobados llevan a desechar ciertos mitos, uno de los cuales se refiere a África.

Dice Kaufmann que “los indicadores obligan a cuestionar el afropesimismo. En los datos recogidos se observa que, en promedio, África tiene ante sí enormes dificultades. Pero es un error no considerar más que promedios”.

“En nuestro informe se señala, con mucha franqueza, que, en promedio, África experimenta ingentes dificultades en materia de gestión pública. Muchos países no están obteniendo resultados satisfactorios en esa esfera ni en la del control de la corrupción.

Sin embargo, algunos países logran resultados más alentadores: en la última década su trayectoria fue adecuada y ha ido mejorando. Es lo que revelan, entre otros, los casos de Ghana, Botswana, Mozambique, Tanzanía y Senegal”.

El segundo mito disipado por el estudio es que un vigoroso desempeño en cuanto a buena gestión y reducción de la corrupción sea patrimonio exclusivo de los países desarrollados ricos.

El estudio, que abarcó a bastante más de 200 países, demuestra asimismo que los resultados de los indicadores de más de 12 países no pertenecientes a la OCDE, incluidos Botswana y Estonia, son más satisfactorios, en cuanto a imperio de la ley y control de la corrupción, que los de algunos países industrializados, como Grecia e Italia.

El estudio revela también que en los más de los casos la responsabilidad democrática y el buen gobierno van de la mano.

“Las pruebas reunidas nos llevaron a concluir que los países en que reina la libertad de prensa poseen también un gobierno más transparente y eficaz, y que en ellos se controla mejor la corrupción”, expresa Kaufmann, que preparó el estudio junto con Aart Kraay y Massimo Mastruzzi.

En el documento se menciona a Chile, Portugal y Canadá como países con sistemas democráticos prósperos y muy escasa corrupción. Su situación se contrapone con la de países que padecen lo que en el informe se denomina “desafíos en cuanto a participación y responsabilidad”, como China y la Federación de Rusia, en que la corrupción tiende a ser mayor.

No obstante, se concluye que no en todos los países se da el vínculo entre, por una parte, participación y responsabilidad democrática y, por otra parte, éxito en el control de la corrupción.

Se menciona a Singapur, por ejemplo, entre los países del mundo que más éxito han tenido en cuanto a control de la corrupción, pero en lo que atañe a participación y responsabilidad, Singapur se sitúa en la mitad de la gama, a la zaga de países mucho más pobres, como Brasil y Botswana.

Los indicadores representan una de las mayores bases de datos sobre gestión pública. El estudio se basa en respuestas de más de 120.000 ciudadanos, empresas y expertos de todas partes del planeta, proporcionados por 25 entidades diferentes del mundo. Esas respuestas se usan, a su vez, para elaborar, a través de una metodología de vanguardia, los indicadores mundiales de gestión pública.

En conjunto, se obtiene un panorama objetivo de las tendencias mundiales en materia de gestión pública.

En el informe se señala que en la década pasada fueron escasas las muestras de un mejoramiento considerable —en promedio— en esa esfera en los países industrializados y en desarrollo, pero la situación mejoró significativamente en muchos países, individualmente considerados.

Kaufmann expresa que si bien esas mejoras no son universales, la situación de la minoría de países en que ya se perciben avances indica que si la orientación es acertada y se ejecutan reformas, pueden lograrse mejoras considerables, en un período relativamente breve, en materia de buena gestión de la cosa pública y control de la corrupción.

También el deterioro puede ser rápido, como lo demuestran esos mismos indicadores mundiales de gestión publica.

En el estudio se destaca, entre los países que han emprendido reformas, a Ghana, Croacia y Perú, por la mejora de sus indicadores de participación y responsabilidad. En Europa oriental ha mejorado en forma importante la situación de ciertos países. En Bulgaria y Rumania, por ejemplo, se han logrado satisfactorias mejoras en cuanto a eficacia gubernamental, en tanto que Armenia y Lituania han alcanzado buenos indicadores en materia de calidad regulatoria, coeficiente que mide la incidencia de políticas hostiles al mercado. Letonia, por su parte, ha logrado controlar mejor la corrupción.

Y como muestra de que es posible lograr mejoras a corto plazo, a partir de los datos del informe se observa que ciertos países han logrado considerable progreso en el breve período iniciado en 2002. Ucrania, Serbia y Liberia, por ejemplo, obtuvieron puntajes apropiados en cuanto a participación y responsabilidad; Georgia, en materia de estabilidad política y control de la corrupción; y la República Eslovaca, en lo referente a eficacia del gobierno.

Kaufmann sostiene que una buena gestión pública contribuye al desarrollo.

“Damos a ese factor el nombre de dividendo del 300%”, dice Kaufmann. “A largo plazo, en un país cuya gestión pública mejora, la renta per cápita se triplica, pasando de US$1.000 a US$3.000 por año, o de US$3.000 a US$9.000 por año”.

Según Kaufmann, los resultados son similares en cuanto a reducción de la mortalidad infantil, alfabetización y competitividad.

Los indicadores mundiales de la gestión pública miden seis componentes de una buena gestión: participación y responsabilidad, componente que mide los derechos políticos, civiles y humanos; estabilidad política e inexistencia de violencia, que mide la probabilidad de episodios de violencia, como actos terroristas; eficacia del gobierno; calidad regulatoria; imperio de la ley, y control de la corrupción.

Los autores advierten que al utilizar esos o cualesquiera otros indicadores, no hay que dejarse seducir por una engañosa sensación de exactitud, y por lo tanto recomiendan precaución ante esas “clasificaciones precisas”.

Según Kraay, “medir la gestión pública es tarea ardua, y ningún indicador es confiable en un 100%, en el sentido de que revele una información totalmente exacta. Un atributo esencial de nuestros indicadores de buena gestión consiste en que nos esforzamos en dar a conocer el nivel de imprecisión, que existe en todas las demás medidas de gestión pública pero rara vez se admite. Como reunimos información de muchas fuentes de datos, nuestros indicadores revelan más información que la que puede extraerse de una fuente de datos tomada aisladamente”.




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