21 de enero de 2007—¿Qué significará para el resto del mundo el éxito económico de China e India en el transcurso de los próximos 15 años?
Es una pregunta que se formula en un nuevo libro, Dancing with Giants i, lanzado el 22 de enero en Londres por el Grupo de investigaciones sobre desarrollo del Banco Mundial y el Instituto de Estudios Públicos de Singapur.
Cuando en el decenio pasado los dos populosos gigantes asiáticos tuvieron tasas de crecimiento de casi de dos dígitos, otros países, tanto de ingreso bajo como medio y alto, comenzaron a preocuparse de que el éxito de India y China podría producirse a sus expensas.
Actualmente, estas dos naciones representan el 37,5% de la población mundial, pero sólo un 6,4% del valor del producto mundial. Cuando el consumo y el producto per cápita alcancen niveles similares a aquellos habituales en las economías que hoy en día son desarrolladas, parece inevitable que este hecho tenga efectos importantes en los mercados globales, comenta el libro.
“Muchos países se tendrán que adaptar”, señala L. Alan Winters, uno de los editores del libro y director del Grupo de investigaciones sobre desarrollo del Banco.
Pero de hecho, estos asociados tan dinámicos de la economía mundial crearán muchas oportunidades, incluido más comercio con los gigantes para satisfacer las demandas de su industria y de sus clases medias en rápida expansión. Además, los consumidores aprovecharán los beneficios del flujo de bienes y servicios producidos por los gigantes a precios muy competitivos, explica.
Encontrar nichos
No obstante, con el aumento de las casas de máquinas asiáticas, unos pocos países podrían crecer algo más lento si no logran encontrar un “nicho” que esté a salvo de la competencia de China e India, comenta Shahid Yusuf, asesor económico del Grupo de investigaciones sobre desarrollo y uno de los editores de Dancing with Giants.
“Estos países reconocen que en muchas áreas de la manufactura se enfrentarán con la competencia de China e India en el futuro, por lo que ahora todos están pensando en cómo encontrar su espacio entre los países industrializados por un lado, que todavía no están preparados para renunciar a algo y dejar que otros se hagan cargo, y las capacidades cada vez mayores de China e India, por el otro”.
“Las autoridades responsables y las empresas medianas y grandes de las principales economías del mundo deben incorporar el factor China e India en sus planes de desarrollo”, señala Winters. “En nuestra empresa creemos que hay espacio para que todos prosperen, pero los gobiernos necesitan ser flexibles y crear las condiciones propicias para que las empresas y los empresarios puedan responder a las nuevas oportunidades”.
Haciéndose más dominantes
A pesar de los desafíos que enfrentan los dos gigantes en su rápido y sostenido crecimiento, como contaminación, aumento de precios de la energía, desigualdad de ingresos y problemas de gobernabilidad (los cuales se analizan en el libro), se supone que ambos países continuarán creciendo a tasas aproximadas de 6% anual en los próximos 15 años, dos veces la tasa que se espera para la economía mundial en conjunto.
En la actualidad, China e India representan prácticamente el 5% y el 2% del PIB mundial, respectivamente.
“En el mediano plazo, estos dos países probablemente no se convertirán en las economías más grandes del mundo, quizás ni siquiera en los mayores comerciantes del mundo, pero su importancia irá en aumento”, indica Winters.
Ellos están en camino de tener una participación mayor en el mercado de los servicios y de aumentar su cuota en la inversión extranjera directa, mientras que el sector de la manufactura de India podría duplicar su porción en el PIB. Además, los gigantes continuarán incrementando su demanda de energía y recursos y aumentarán sus emisiones de gases con efecto de invernadero, predice el libro.
En el ámbito de la energía y el medioambiente, existe una oportunidad única para frenar el aumento de las emisiones si los ambiciosos planes de inversión de China e India siguen estándares adecuados. Hacerlo no les será demasiado costoso ni afectará en forma significativa su crecimiento, señala Winters.
También se espera que ambos países se integren más a los mercados financieros globales, se diversifiquen e inviertan más en el extranjero. Es probable que China no acumule tenencias líquidas en euros y dólares en la misma medida en que lo hizo en el pasado, lo cual, según Winters, podría servir para aumentar levemente las tasas de interés y presionar más a los prestatarios más importantes, entre ellos Estados Unidos.
“Esperamos que China e India inviertan sus ahorros en actividades más productivas en el extranjero, a través de salidas de capita social y de inversión extranjera directa”, comenta Winters.
Se espera que la inversión china siga dirigiéndose hacia áreas ricas en recursos dentro de América Latina y África y hacia empresas de tecnología de América del Norte y Europa, como repuestos de automóviles y electrónica, que le significarían “residuales tecnológicos”, constata Yusuf.
Agrega que la tendencia hacia la inversión en materia prima podría tener el efecto de detener el crecimiento del sector de la manufactura en los países africanos y en otros países productores de recursos y empujar a esas naciones “a realizar más actividades que demanden una gran cantidad de recursos”, al tiempo que la industria seguiría creciendo en China e India.
Dancing with Giants reconoce que estas tendencias ya han tomado gran impulso y llevan intrínsecas muchas oportunidades, no sólo riesgos o amenazas para los competidores. Volver la mirada hacia atrás y analizar las funciones dinámicas que han desempeñado estos dos gigantes puede servir para que los gobiernos y los analistas de políticas planifiquen el futuro, recalca Winters.