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Las viudas de Tampoek Blang

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30 de marzo, 2006 --Con el aumento en el ritmo de recuperación, Aceh ya es candidata a convertirse en la obra de construcción más grande del mundo. No obstante, un desafío clave del proceso de reconstrucción es atender las necesidades de las viudas, los niños y otras personas vulnerables. En Aceh, el programa para viudas y jefas de hogar (PEKKA) recibe financiamiento del Fondo para el Desarrollo Social de Japón y se ejecuta en el marco del Programa de desarrollo comunitario en subdistritos (kecamatan) del Banco Mundial, al cual está vinculado. Este último experimentó una rápida expansión luego de que el tsunami devastó amplias zonas de la provincia y ahora llega a todas las aldeas.

Con 104 años, no hay dudas de que Amina es el miembro de más edad que tiene el programa PEKKA en la aldea de Tampoek Blang (Aceh Besar).

Si bien es demasiado mayor para trabajar, continúa recibiendo apoyo del fondo social del PEKKA, al igual que muchas otras viudas de edad avanzada o enfermas que ya no pueden formar parte de la fuerza laboral.

El programa PEKKA, en el que participan unas 6.500 mujeres de ocho provincias, tiene mucha importancia en Aceh, región caracterizada por su gran número de viudas y mujeres abandonadas a causa de tres décadas de conflictos. Por ejemplo, en el subdistrito de Suka Makmur, en Aceh Besar, la cantidad de mujeres (6.000) supera la de hombres (5.000).

El objetivo del PEKKA va mucho más allá de proporcionar simplemente fondos para ayudar a mujeres como Amina. Consiste en empoderarlas enseñándoles conocimientos vocacionales y de mando, e incentivándolas para que con sus magros ahorros accedan a pequeños préstamos. Después de poco tiempo, comienzan a percibir ingresos y son capaces de bastarse por sí mismas.

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Ibu Rukayah con su saludable ternero

“Muchas de estas mujeres no han recibido educación o han recibido muy poca”, dice Nani Zulmiani, responsable del programa PEKKA. “Dadas las condiciones sociales reinantes en sus aldeas, su futuro no era muy promisorio”.

A las viudas se las margina en sus propias comunidades. Un periodista que visitó la aldea y pasó algún tiempo con las viudas del programa PEKKA dijo: “Es común la creencia de que las viudas traen mala suerte. De hecho, a algunas de ellas se las culpó del tsunami”.

No obstante, tal como indica Nani Zulmiani, la intención del programa PEKKA no es sólo dotar a las mujeres de la capacidad y los microcréditos necesarios para comenzar sus pequeños emprendimientos. “El aporte más valioso es algo que el dinero no puede comprar: la confianza en uno mismo”.

“Pasar a formar parte de un grupo autosuficiente de mujeres en situación de desventaja que ahora son miembros productivos de la sociedad constituye un poderoso incentivo para otras mujeres que se sienten desamparadas. El ciclo de los proyectos del programa PEKKA es un ciclo de empoderamiento”, agrega.

Como no existe un plazo establecido para reembolsar los préstamos, se podría esperar una alta tasa de incumplimiento pero, como ha sucedido habitualmente con mujeres pobres de otras regiones, las viudas del PEKKA son muy meticulosas con sus pagos. Las 1.238 mujeres miembros de Aceh logran ahorrar aproximadamente 58.295.200 rupias indonesias (US$6.477), mientras que el valor de los préstamos tomados asciende a alrededor de 1.452.374.000 rupias (US$16.137).

Si bien algunas mujeres como Amina, de la aldea de Tampoek Blang, reciben apoyo del fondo social del programa PEKKA, otras mujeres también se benefician de las becas escolares que esta iniciativa ofrece para los niños.

A fin de mejorar sus posibilidades de empleo, las mujeres también han recibido capacitación en temas como la motivación de grupos, dotes de mando y teneduría de libros. Dos de ellas fueron elegidas para asistir a un curso de fotografía en Banda Aceh, la capital de la provincia, mientras que otra recibió instrucción en periodismo en Yakarta. Además de la capacitación vocacional, a las mujeres se les imparten conocimientos de organización para conducir los programas del PEKKA en distintos niveles.

La mayoría de ellas comienza con una pequeña suma de alrededor de US$50, que utilizan para actividades agrícolas y ganaderas, confección de prendas o apertura de tiendas. De esta manera ganan alrededor de 7.500 rupias (US$0,80) por día, en tanto que aproximadamente un 33% puede llegar a conseguir hasta 15.000 rupias diarias.

“Desde que me incorporé al PEKKA en 2002, he aprendido a leer y escribir, y a llevar la contabilidad”, dice Mariana, que se quedó viuda cuando su hermano menor mató a su marido. “Ahora tengo la responsabilidad de llevar los libros de los grupos”.

No pudo pagar el préstamo otorgado por el PEKKA porque el tsunami se llevó la vaca que había comprado. No obstante, en consonancia con el espíritu del programa, ahora está trabajando en el almacén de su hermano para poder reembolsar lo adeudado y está buscando la manera de aumentar el movimiento comercial mediante las actividades de intercambio de arroz del grupo.


 


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