28 de enero de 2008 ––La nueva serie The Lancet sobre nutrición, i escrita y financiada en parte por el Banco Mundial, describe el lamentable estado en que se encuentra la lucha contra la desnutrición en el mundo y la consiguiente negligencia en la que ha incurrido parte de la comunidad del desarrollo a la hora de enfrentar el desafío con decisión. La desnutrición constituye la cara de la pobreza que no se refleja en el nivel de ingresos y el mundo está lejos de cumplir las metas que se ha trazado para erradicarla.
Los datos científicos, generados para el informe elaborado por el propio Banco en 2006: "Revalorización del papel fundamental de la nutrición para el desarrollo" (pdf) y reiterados por la serie The Lancet , no dejan lugar a dudas: la desnutrición, fenómeno que incluye la emaciación o desarrollo fetal insuficiente y las deficiencias en la ingesta de micro nutrientes, es la causa detrás de al menos 3,5 millones de muertes y el 35% de la carga de enfermedades en niños menores de cinco años. Los países con “costos logísticos generales más altos son más propensos a perder la oportunidades que ofrece la globalización”, sostienen los principales autores del informe, Jean Francois Arvis y Monica Alina Mustra de la Red sobre reducción de la pobreza y gestión económica (PREM, por sus siglas en inglés) del Banco.
Vicepresidenta de desarrollo humano del Banco Mundial, Joy Phumaphi, con la asesora de nutrición para el desarrollo humano del Banco Mundial, Meera Secar, después del lanzamiento de la serie The Lancet.
Además, la desnutrición constituye el principal factor de riesgo para este grupo etáreo, dado el número de muertes que provoca, mientras que factores como la nutrición materna y la anemia por deficiencia de hierro aumentan el riesgo de muerte de la madre durante el parto y explican más del 20% de las muertes maternas. Más extraordinario aún es el hecho que son sólo 36 los países que albergan al 90% de los niños desnutridos del mundo.
Con el estilo directo que la caracteriza, una editorial de The Lancet, i serie que se publica ininterrumpidamente todas las semanas desde 1823, concluye: “Esta última edición de The Lancet concluye, tal vez como era de prever, que el sistema de nutrición internacional está dañado. Falta liderazgo, los recursos son demasiado escasos, la capacidad es frágil y los sistemas de respuesta en casos de emergencia están totalmente fragmentados ”.
Soluciones reales y probadas
Sin lugar a dudas, The Lancet acierta en su crítica a la comunidad del desarrollo. Sin embargo, existe amplio acuerdo en que ésta sí dispone de los mecanismos necesarios para cambiar esa situación.
La desnutrición durante los primeros 24 meses de vida de un ser humano genera daños físicos y mentales irreparables, como baja estatura en la adultez, menor nivel educacional y menores ingresos durante la vida adulta. Por lo tanto, las medidas preventivas, tales como el amamantamiento exclusivo y la alimentación complementaria del bebé, son inversiones a largo plazo que pueden mejorar considerablemente la calidad de vida de las generaciones actuales y futuras.
El período entre la concepción y los 24 meses de vida de un ser humano es el momento crucial en el que actuar para impedir o reducir la desnutrición y, tal como sostienen tanto el Banco como The Lancet , es crucial trabajar con determinación en ese período.
Inversiones decisivas
"Las inversiones del Banco en nutrición durante los últimos años se han centrado en abordar el momento crucial entre antes del embarazo y los 24 meses de edad del niño. No obstante, ahora ha quedado más que claro que urge aumentar aún más las inversiones destinadas a este grupo etáreo", dice Joy Phumaphi, vicepresidenta de desarrollo humano del Banco Mundial, quien compartiera la testera durante el lanzamiento de la serie The Lancet realizada en Washington. “La desnutrición priva a los jóvenes de su potencial humano y a los países pobres, de una fuerza imprescindible para su crecimiento económico. Es por eso que el Banco intensificará su trabajo en los 36 países donde vive el 90% de los niños desnutridos del mundo ”, agregó.
Joy Phumaphi añade que la intensificación de las acciones en estos países podría acelerar la erradicación del hambre, en conformidad con el objetivo del desarrollo del milenio (ODM) 1b, i al tiempo que promovería considerablemente la consecución de los ODM 4 y 5, i que apuntan a reducir la mortalidad infantil y mejorar la salud materna, respectivamente.
Un sistema fragmentado y disfuncional
Otra observación de la serie The Lancet es que el sistema internacional de nutrición, que integran distintas organizaciones internacionales y donantes, la comunidad académica, la sociedad civil y el sector privado, está fragmentado y no cumple la función para la que fue ideado.
Un niño de tres años desnutrido y que tiene discapacidades físicas como consecuencia de este problema.
“Además de estas fallas en el sistema, la ayuda para el desarrollo en el ámbito de la desnutrición no es suficiente. En este momento, predomina la poco sensata ayuda alimentaria y la asistencia técnica impulsada por la oferta. También se necesita liderazgo y una nueva estructura mundial de gobierno que mejore la transparencia y la participación de la sociedad civil y el sector privado”, sostiene Meera Shekar , especialista en nutrición de la Red de desarrollo humano del Banco Mundial, y también autora de la serie The Lancet. Entre otros trabajos, escribió "Revalorización del papel fundamental de la nutrición para el desarrollo", (pdf) artículo que logró captar la atención de la comunidad mundial, incluso de la Fundación Gates, en torno al trabajo en nutrición.
Luego de plantear los argumentos técnicos que respaldan la necesidad de hacer mucho más para mejorar la nutrición de madres y recién nacidos, The Lancet plantea el siguiente desafío: “Algún organismo, donante o líder político tendrá que dar un paso al frente para encarar este desafío. La maravillosa oportunidad de hacerlo está aquí, hoy. Pero ¿quién lo hará?”
Un rol perfecto para el Banco Mundial
Meera Shekar responde a la pregunta sosteniendo que el Banco goza de una buena posición para asumir, junto a otros socios, este liderazgo. Junto a Julian Schweitzer, director de salud, nutrición y población del Departamento de desarrollo humano del Banco Mundial, sugieren que el Banco puede asumir muy bien el liderazgo necesario para continuar avanzando hacia los siguientes tres objetivos clave:
Elevar, en el plano nacional e internacional, el conocimiento y entendimiento de las consecuencias a largo plazo de la desnutrición, a saber: la desnutrición perpetúa las generaciones de ciudadanos con problemas cognitivos y continúa minimizando el avance en otros ODM (especialmente los ODM 2, 4 y 5). Hasta la fecha, ningún donante, ni siquiera el Banco Mundial, ha respondido en la escala adecuada como para hacer frente a este desafío.
Utilizar una plataforma concreta en la cual tomar medidas urgentes. Ello con el fin de impulsar nuevas medidas en los 36 países más afectados, aportar liderazgo en la armonización de la labor de los donantes (y dar participación al sector privado), poner en práctica experiencias aprendidas a través de mecanismos de financiamiento innovadores, como el financiamiento basado en los resultados, e invitar a otros asociados a unirse a la tarea. El llamado es a actuar en forma urgente y a conseguir resultados a nivel de países, usando la plataforma del propio Banco, y no a crear una nueva iniciativa mundial vertical y una nueva secretaría que coordine a los donantes.
Aportar liderazgo en la “ciencia que está detrás del cumplimiento de objetivos” en muchos sectores que podrían lograr mejores resultados, sostenidos en el tiempo. Algunas innovaciones útiles en esta área son el financiamiento basado en resultados, las transferencias en efectivo condicionadas (CCT, por sus siglas en inglés), nuevos métodos de prestación de servicios, compromiso y fortalecimiento de la capacidad institucional en el nivel nacional, entre otras. En ese sentido, el Servicio Financiero de Donaciones para el Desarrollo del Banco podría ofrecer capital generador para concretar tal esfuerzo.
Gracias a la serie The Lancet y a los argumentos que el propio Banco presentó con miras a revertir la desnutrición, este objetivo casi incumplido está pronto a ganar más protagonismo y recuperar su sitial entre las prioridades de desarrollo de países, donantes y organismos de ayuda por igual.
Justo antes de participar en el Foro Económico Mundial que se realizó en Suiza durante el fin de semana, el presidente del Grupo del Banco Mundial, Sr. Zoellick, declaró que aprovecharía la reunión en Davos para “llamar la atención sobre el hambre y la desnutrición, el olvidado objetivo de desarrollo del milenio”.
Según dijo, luchar contra la desnutrición es fundamental para lograr buenos resultados en otros ámbitos del desarrollo, como la reducción de la mortalidad infantil, el mejoramiento de la salud materna y el reforzamiento de la educación básica.