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Hoy en día, todo el mundo reconoce que la educación es uno de los elementos más decisivos del desarrollo humano y un instrumento poderoso para reducir la pobreza. Aparte de ser fundamental para lograr los objetivos de desarrollo del milenio (ODM), representa un eficaz hilo conductor hacia el progreso de las personas y las sociedades, al mejorar la salud, la igualdad de género, la paz y la estabilidad. Por ello, se trata de un componente central de la misión del Banco Mundial. La institución colabora con los Gobiernos a través de financiamiento, trabajo analítico y asesoría sobre políticas a fin de integrar la educación en las estrategias económicas nacionales y crear sistemas educacionales holísticos y equilibrados que generen buenos resultados. La meta final es ayudar a las naciones a lograr un aprendizaje de calidad para todos y, al mismo tiempo, invertir en las aptitudes y conocimientos necesarios para asegurar crecimiento y competitividad mediante sistemas de educación eficaces. El Banco brinda apoyo a los países para que puedan ampliar el acceso global a la escolaridad, mejorar la calidad del aprendizaje y llegar a los grupos más pobres y desfavorecidos. Intensificar la ayuda a la educación en todo el mundo El Banco es uno de los mayores financistas externos de educación en las economías en desarrollo y aumentó aún más su asistencia en respuesta a la crisis económica, la que amenaza los logros en este ámbito y pone en riesgo a los hogares más pobres. El nuevo financiamiento para el sector llegó a la incomparable cifra de US$5.000 millones en 2010, de los cuales más de US$2.000 millones en créditos y donaciones sin intereses otorgados por la Asociación Internacional de Fomento (AIF) se destinaron a los países más pobres del mundo. Los otros US$3.000 millones fueron en apoyo de programas de educación en naciones de ingreso mediano a través de préstamos del Banco Internacional de Reconstrucción y Fomento (BIRF). En la actualidad, la institución maneja una cartera de US$11.700 millones, con operaciones activas en educación en 81 naciones. Desde 2000, el Banco ha comprometido cerca de US$24.000 para apoyar al sector, de los cuales más de US$12.000 se destinaron a países miembros de la AIF. En marzo de 2010, el Directorio aprobó dos grandes operaciones de la AIF para India por un total de US$1.000 millones cuyo fin es aumentar la matrícula y la finalización del ciclo escolar básico, además de mejorar la calidad de la enseñanza técnica en todo el país. El financiamiento adicional destinado al Segundo Proyecto de Educación Básica de India (SSA II, por sus siglas en inglés) asistirá al Gobierno en la implementación de una nueva ley que amplía la educación básica obligatoria para todos los niños entre 6 y 14 años. Con el propósito de ayudar más aún a los países para que logren los ODM en esta materia, el Banco Mundial se comprometió a incrementar los recursos de la AIF destinados a la educación básica. Entre 2010 y 2015, dichos fondos aumentarán en US$750 millones. Se prestará especial atención a las naciones que están más lejos de alcanzar los ODM antes de 2015, sobre todo en Asia meridional y África al sur del Sahara. Los recursos adicionales servirán para apoyar intervenciones innovadoras que mejoren el acceso a escuelas de buena calidad en zonas desfavorecidas y que solucionen los obstáculos relativos a la demanda de los servicios. El Banco complementa sus operaciones globales con un trabajo pionero en cuanto a políticas internacionales en educación, análisis a nivel de países y evaluaciones de impacto. Esto posibilita la generación de información más completa sobre lo que realmente funciona en el sector. En los últimos cinco años, la institución trabajó para ampliar la cartera de evaluaciones de impacto y extraer lecciones, en especial en el ámbito de educación y desarrollo humano. En la actualidad, 55 de estos procesos están activos y 42 ya finalizaron (lo que representan más del 20% del total de evaluaciones). Entre los temas abordados se incluyen formas de aumentar la demanda por escolaridad y cómo mejorar la entrega de servicios. Este tipo de labor sirve para comprender mejor los efectos de los programas y las intervenciones, además de formar una base de antecedentes que sustentará futuras iniciativas en materia de políticas públicas. Un Banco de conocimientos mundiales y un asociado en temas de educación La institución es una fuente de conocimientos sobre datos, conclusiones de investigaciones y prácticas recomendadas en materia de políticas y su ejecución. Una de sus mayores prioridades es generar y compartir este conocimiento por medio de asesorías técnicas, publicaciones, Internet, medios de comunicación y diversas actividades de capacitación. Un resultado importante conseguido en conjunto con el Programa Mundial de Alimentos (PMA), Rethinking School Feeding (Reformulación de la alimentación escolar), examina la importante labor que cumplen estos programas en el aumento de los logros académicos y como red de seguridad social para los pobres, en particular durante tiempos de crisis. Además, el Banco brinda apoyo a los Gobiernos a través de análisis comparativos entre países, como es el caso del apoyo al Sistema de Aseguramiento de la Calidad de la Educación de Chile, que estudia las reformas institucionales y compara el desempeño del sector con los países mejor evaluados a fin de asegurar innovaciones eficaces. El Banco es un actor importante en diversas asociaciones internacionales, como la Iniciativa Vía Rápida de Educación para Todos (IVR-EPT), en la cual actúa de fideicomisario y sirve de sede para su Secretaría. Aspectos destacados de sus nuevas actividades asociativas durante el año pasado incluyen el Fondo Fiduciario de Rusia de Ayuda a la Educación para el Desarrollo (READ, por sus siglas en inglés) y el trabajo conjunto con el Departamento de Desarrollo Internacional del Reino Unido en la Asociación para el Fomento de la Educación. Otros aportes importantes al sector son el apoyo complementario que prestan los donantes a través de, por ejemplo, el Fondo Fiduciario de Irlanda para la Educación y el Fondo Fiduciario de Noruega para la Educación en África. Aspectos educativos clave La Cumbre sobre los ODM de la Organización de las Naciones Unidas (ONU) revitalizó a la comunidad internacional. En ese marco, el Banco concentra sus esfuerzos en garantizar que los sistemas de educación sean capaces de formar las habilidades necesarias para el mundo de hoy y en aquellas áreas cruciales para cerrar la brecha mundial en materia de aprendizaje. Los avances en pro de las metas de enseñanza primaria universal y equidad de género fijadas en los ODM han sido notables. Muchos países ya lograron los objetivos en cuestión acelerando el ritmo de la matrícula y la finalización en el ciclo básico y nivelando la paridad entre hombres y mujeres en la escuela primaria y secundaria. Según el último Informe de la ONU sobre los ODM (2010), el número de niños en edad de cursar la educación básica que no puede asistir a la escuela disminuyó de más de 100 millones al comienzo del nuevo milenio a una cifra actual estimada de 69 millones en 2008. Los países realizaron inversiones y asumieron el compromiso de cumplir las metas y políticas de Educación para Todos, mientras que el Banco y otros donantes aportaron al avance general promoviendo buenas políticas y movilizando más fondos. No obstante, el progreso en esta materia ha sido dispar y muchas regiones no están bien encaminadas para alcanzar los ODM para 2015. En 2008, prácticamente el 50% de los niños del mundo que no asistía a la escuela vivía en África al sur del Sahara y más del 25%, en Asia meridional. Los cálculos muestran que un tercio de estos menores reside en zonas afectadas por conflictos. Las desigualdades al interior de los países –por ejemplo de ingreso, género, regionales y étnicas– influyen fuertemente en las oportunidades educacionales disponibles para los niños. Los menores que no van a clases suelen ser los más difíciles de alcanzar. Por ello, se requieren más esfuerzos para modificar la marginación y la vulnerabilidad que los mantiene fuera de las aulas. Asimismo, se calcula que un 40% de quienes están en edad de cursar la educación secundaria no está matriculado. Se trata de un segmento que necesita más y mejores oportunidades educacionales después de la enseñanza básica. En este sentido, el trabajo del Banco involucra mejorar el acceso y la calidad de las posibilidades tanto en el ciclo secundario como en el terciario. Sin embargo, no basta con que los niños y jóvenes asistan y terminen la escuela si no están obteniendo conocimientos significativos. En la actualidad, las evaluaciones nacionales e internacionales apuntan hacia resultados de aprendizaje muy deficientes en la mayoría de los países en desarrollo. Los sistemas educacionales deben responder al acelerado cambio tecnológico y a la globalización. Existe una preocupación generalizada por el déficit de destrezas que socavan la capacidad de los países de competir en el mercado globalizado y generan desempleo entre los ciudadanos. La formación de habilidades es fundamental para que un país pueda recuperarse de la crisis económica mundial y desarrollarse a largo plazo. Las habilidades adquiridas mejoran las perspectivas laborales de las personas y aumentan la productividad y el crecimiento de una nación. Un sistema de educación en el que los alumnos asisten a la escuela pero no aprenden es una oportunidad desperdiciada, en especial cuando un año más de escolaridad aumenta los ingresos entre 10% y 20%. En la actualidad, los países en desarrollo y las economías emergentes buscan aumentar sus tasas de crecimiento, pero enfrentan graves dificultades demográficas. Algunos ejemplos son la cantidad cada vez mayor de jóvenes africanos que aún no dominan competencias básicas de escritura y aritmética, el verdadero “contingente masivo juvenil” que busca trabajo por primera vez en Oriente Medio y una transición demográfica donde la fuerza laboral disminuye en Europa oriental y Asia meridional. El uso eficiente de la mano de obra es crucial para los países en desarrollo, lo que depende en gran medida de la capacidad del sistema educacional de producir destrezas y conocimientos. Este sector debe garantizar normas de aprendizaje claras, buenos profesores, recursos adecuados y un entorno regulador apropiado que facilite el aprendizaje. También debe promover habilidades laborales atractivas para los empleadores mediante la creación del marco correcto de incentivos para programas de capacitación previa al empleo o en el lugar de trabajo e instituciones (incluida la educación superior). Debe fomentar el emprendimiento y la innovación mediante la creación de un ambiente que incentive la creatividad y la solución de problemas. En este contexto, el Banco acaba de lanzar la publicación Stepping Up Skills for More Jobs and Higher Productivity (Aumentar las habilidades para conseguir más empleo y mayor productividad), laque presenta un marco conceptual para que los encargados de formular políticas puedan diseñar sistemas que ofrezcan destrezas valiosas para el crecimiento. Estrategia del sector hasta 2020 El Banco Mundial está redactando su estrategia de educación para los próximos 10 años, cuyo principal objetivo es el "aprendizaje para todos". Esta nueva iniciativa se concentra en la ayuda que puede brindar la institución para que los países mejoren la eficacia de sus políticas e inversiones en el sector y su contribución al conocimiento global y al debate sobre el mejoramiento del aprendizaje. Más de 60 países y otros diversos grupos de interesados, entre ellos Gobiernos, grupos de la sociedad civil, organizaciones no gubernamentales, empresas privadas, donantes internacionales y jóvenes participaron en un amplio programa de consultas durante la preparación de la estrategia. La segunda fase comenzó en septiembre de 2010 y el Directorio Ejecutivo la analizará en enero de 2011. Para más información, visite el sitio web del Banco Mundial sobre educación: www.worldbank.org/education. Contactos: Phil Hay (202) 473-1796 phay@worldbank.org Melanie Mayhew (202) 458-7891 mmayhew1@worldbank.org Actualizado en octubre de 2010 |