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El Plan de aplicación se guía por los siete principios rectores enunciados en la estrategia para la labor del Grupo del Banco Mundial relativa al buen gobierno y la lucha contra la corrupción:
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El interés del Grupo del Banco Mundial (GBM) por el buen gobierno y la lucha contra la corrupción (BGLC) se deriva de su mandato de reducir la pobreza: los Estados competentes y responsables crean oportunidades para los pobres, ofrecen mejores servicios y consiguen mejores resultados en términos de desarrollo.
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Es el país quien tiene la responsabilidad principal de mejorar la gestión de gobierno: la identificación de los países y su capacidad de liderazgo son clave para la aplicación eficaz, y el GBM está firmemente comprometido a respaldar las prioridades de los propios países. El gobierno de un país continúa siendo el principal interlocutor del GBM.
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El GBM está firmemente comprometido a seguir participando en la lucha contra la pobreza y a buscar formas creativas de ofrecer apoyo, incluso en los países mal gobernados: hay que evitar que los pobres paguen dos veces.
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La forma de compromiso del GBM con el BGLC varía de un país a otro, según las circunstancias concretas: si bien no hay una solución universalmente válida, el GBM adoptará un planteamiento coherente para las decisiones operacionales en los distintos países, anclado sistemáticamente en las estrategias nacionales, respaldado por las estrategias del GBM de asistencia a los países, sin variaciones en el sistema de asignación para los países que sólo pueden recibir financiamiento de la AIF o el sistema de asignación de recursos del BIRF.
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El contacto sistemático con una gran variedad de partes interesadas gubernamentales, empresariales y civiles es un elemento clave de la reforma del BGLC y de los resultados en términos de desarrollo; por ello, fiel a su mandato, en su labor operacional el GBM proyectará en mayor escala las actuales buenas prácticas de intervención con numerosas partes interesadas, en particular fomentando la transparencia, la participación y el seguimiento de terceros en sus propias operaciones.
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El GBM tratará no de eludir sino de reforzar los sistemas de los países: las instituciones nacionales mejoradas son la solución más eficaz y a más largo plazo para los problemas de gestión de gobierno y lucha contra la corrupción y para mitigar el riesgo fiduciario para todos los fondos públicos, incluidos los del Banco.
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El GBM colaborará con los donantes, instituciones internacionales y otros agentes en el plano nacional y mundial para garantizar un planteamiento armonizado y la coordinación basada en los mandatos y en las ventajas comparativas respectivas: "El GBM no debería actuar en solitario".
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