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Afganistán: Mejores servicios médicos salvan vidas

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  • La tasa de mortalidad de niños menores de cinco años se redujo un 26% desde 2001, según una reciente encuesta por hogares.
  • Los establecimientos sanitarios en funcionamiento se triplicaron durante ese mismo período.
  • El gobierno se asocia con las organizaciones no gubernamentales (ONG) para prestar servicios médicos básicos en todo el país.

1 de agosto de 2008 — El acceso a los establecimientos sanitarios solía ser un grave problema para las comunidades rurales de la provincia de Balkh, al norte de Afganistán. En 2003, esta provincia tenía sólo 22 establecimientos en funcionamiento para servir a una población de 950.000 habitantes. La gente, en particular de las zonas rurales, tenía que caminar a menudo tres o cuatro horas para llegar a un centro médico. Pocas mujeres iban a un establecimiento sanitario durante el embarazo y la mayoría de los bebés nacía en la casa.

Esta situación ha mejorado mucho desde entonces. Hoy en día, hay 86 establecimientos, el 93% de los cuales cuenta con personal femenino capacitado. En consecuencia, el porcentaje de partos atendidos por personal sanitario cualificado aumentó del 3,3% en 2003 al 23% en 2006, según las encuestas independientes por hogares.

Mejoras en todo el territorio afgano

A pesar de la continua inestabilidad, se ha logrado un progreso similar en todo Afganistán.

Cuando cayeron los talibanes en 2001, el país tenía algunos de los peores indicadores de salud en el mundo. En la actualidad, pese a que la situación continúa inestable, los resultados en materia de salud han mejorado enormemente. La encuesta por hogares de 2006 revela una disminución del 26% en la mortalidad de niños y niñas menores de cinco años desde 2001, lo cual significa que se salvan más de 80.000 vidas al año.

“Las mejoras en términos de calidad y cobertura de los servicios médicos desde 2002 son verdaderamente excepcionales”, dijo el Dr. Benjamin Loevinsohn, especialista principal en salud pública y jefe de equipo de los proyectos del Banco relacionados con la salud en Afganistán. “Los establecimientos sanitarios en funcionamiento se han triplicado, al tiempo que casi se cuadruplicó el número de visitas de pacientes ambulatorios. Las evaluaciones por terceros también muestran un gran aumento en la calidad del cuidado”.

Todo esto se logró en gran parte gracias a los contratos basados en resultados con las ONG locales e internacionales, dijo Loevinsohn. Con el financiamiento del Banco Mundial, el Ministerio de Salud Pública contrató a las ONG para prestar un paquete básico de servicios médicos en todo el país. Este paquete se centra en intervenciones de atención primaria de la salud: vacunación de los niños; nutrición; control de la tuberculosis y el paludismo; atención prenatal, obstétrica y durante el puerperio; planificación familiar; y servicios curativos básicos.

Las ONG toman la iniciativa

En la actualidad, el 82% de toda la población afgana vive en distritos donde los servicios de atención primaria de la salud se encuentran a cargo de estas organizaciones. En la provincia de Balkh, por ejemplo, dichos servicios son proporcionados por un consorcio compuesto por BRAC y Bakhter Development Network, una ONG bangladeshí y otra afgana, respectivamente.
Las ONG también reciben financiamiento de otros donantes para el sector de salud. Todas las donaciones y contratos les asignan una clara responsabilidad geográfica y emplean la selección competitiva. El Ministerio de Salud Pública apela asimismo a una creíble amenaza de sanciones en el caso de que no desempeñen bien su función y ha rescindido algunos contratos. Todos los años se realizan evaluaciones por terceros en más de 600 establecimientos sanitarios del país. El costo anual aproximado del paquete básico es de US$4,00 per cápita.

Loevinsohn, quien publicó recientemente un informe/conjunto de instrumentos sobre contratación basada en resultados para los servicios de salud en los países en desarrollo, i dijo que este enfoque es uno de los mecanismos más eficaces para asegurar rápidas mejoras en la cobertura y la calidad de los servicios sanitarios financiados con recursos públicos en estos países.

“En Afganistán, hemos visto que los establecimientos sanitarios dirigidos por las ONG funcionan mucho mejor que las instalaciones a cargo del gobierno”, agregó Loevinsohn. “Tienen más flexibilidad. Hay poca interferencia política, por lo que pueden contratar al personal más calificado y no tienen que acatar las reglas y reglamentos, a menudo rígidos, de la administración pública”.


Es precisa la intervención del gobierno para lograr éxito

Pero eso no significa que el gobierno no tiene una función que desempeñar, dijo él. En efecto, la participación del gobierno es crítica para lograr el éxito. El Ministerio de Salud Pública fijó prioridades, asignó la responsabilidad geográfica, proporcionó financiamiento y supervisó cuidadosamente el rendimiento, logrando así darle dirección a lo que antes era un sistema caótico y falto de coordinación.

Al otorgarle un grado razonable de autonomía a la ONG, pero sin dejar de responsabilizarla por alcanzar las prioridades nacionales, se pudieron abordar serias limitaciones como la escasez de recursos humanos, la falta de instalaciones físicas y los desafíos logísticos. A pesar de estos avances alentadores, los desafíos son abrumadores. El estado de salud de los afganos todavía se encuentra entre los peores del mundo. Sin embargo, el progreso logrado desde 2002 demuestra que es posible obtener buenos resultados, aun cuando las circunstancias planteen retos como los que enfrenta Afganistán.



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