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Informe muestra situación de los impuestos sobre actividades económicas en el mundo

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18 de diciembre de 2006—Si un negocio en Brasil siguiera al pie de la letra la ley tributaria, dedicaría en promedio unas 2.600 horas al año para cumplirla debido a un sistema fiscal en constante evolución que sufre unas 55 modificaciones cada día.

Sin embargo, es probable que la mayoría de los negocios de cualquier parte del mundo no dediquen ni cercanamente ese tiempo o paguen todos sus impuestos, señala Rita Ramalho, coautora de Paying Taxes: The Global Picture (Pago de impuestos: el panorama mundial), que profundiza en más detalle los hallazgos del informe anual del Grupo del Banco Mundial, Doing Business 2007: How to Reform (Hacer negocios 2007: cómo reformar).

“Cuando se crea un sistema tan complicado, la mayoría de las personas no lo cumple”, agrega. “Ese es el problema con los sistemas complejos: es más probable que se produzca evasión”.

El informe 2006 Paying Taxes, el primero en su tipo, es una recopilación del Grupo del Banco Mundial realizado con la ayuda de la empresa de contabilidad PriceWaterhouseCoopers.

En él, se clasifica a 175 países de acuerdo con la facilidad para pagar impuestos sobre la base de la cantidad de impuestos que paga una empresa de tamaño mediano y el tiempo que debe dedicar al cumplimiento de la ley tributaria.

Paying Taxes concluyó que el año pasado las empresas presentaron en promedio 35 páginas de declaración de impuestos (fluctuando entre 175 páginas en Camerún y 17 en Australia). La cantidad de papel utilizado equivale a 100.000 árboles, incluso si se tienen en cuenta los países donde las empresas pueden declarar sus impuestos en forma electrónica, constata el informe.

El documento también señala que las altas tasas de impuestos sobre las utilidades que se cobran a las empresas y la complejidad de los sistemas tributarios fomentan la evasión y que la colaboración entre el gobierno y la industria para simplificar los sistemas fiscales y mejorar la recaudación de los ingresos tributarios sería de provecho para ambas partes.

“La mejor estrategia es simplificar el sistema de recaudación de impuestos y hacer que la ley tributaria sea sencilla y clara para que sea fácil cumplirla”, señala Ramalho, economista y miembro del equipo Doing Business del Grupo del Banco Mundial.

“Una administración tributaria clara y un proceso de recaudación de impuestos más simple son fundamentales para lograr un sistema fiscal eficiente”, añade Caralee McLiesh, directora del programa y cofundadora de Doing Business.

“Sería de provecho tanto para los gobiernos, al aumentar sus ingresos fiscales, como para las empresas, al facilitárseles el cumplimiento de la ley”.

Realidades tributarias

Aunque podría sorprender, los países más pobres suelen tener sistemas tributarios más complicados e impuestos más altos que las naciones ricas, señala Ramalho.

“Todos creen que los países nórdicos tienen impuestos elevados”, comenta.

“Pero la realidad es que estas naciones tienen tasas imponibles relativamente bajas y sistemas simples de cumplir. Están clasificadas en posiciones bastante altas en nuestro sistema de calificación, ya que se encuentran entre los primeros 20 países que tienen los sistemas tributarios más fáciles de cumplir”.

Esos 20 países incluyen a los paraísos tributarios de las Maldivas y Santa Lucía, las naciones de Oriente Medio ricas en petróleo como Omán, Emiratos Árabes Unidos y Arabia Saudita y, más sorprendente aún, Irlanda, Singapur, Suiza, Nueva Zelanda, Islandia, Dinamarca y Noruega.

Entre los 20 países que ocupan las posiciones más bajas están Bolivia, Venezuela, China, Argelia, República del Congo, República Centroafricana, Colombia, Mauritania, Ucrania y Belarús.

“Cuando las personas piensan en los impuestos sobre las actividades económicas, se concentran sólo en los impuestos sobre las utilidades. Lo que hemos visto es que los impuestos son mucho más que eso y que en la práctica los impuestos sobre las utilidades no son la parte más gravosa de la carga tributaria tanto en términos de la administración del proceso como del monto real pagado”, agrega Ramalho.

Ella señala también que los países más pobres tienden a tener sistemas tributarios más complejos y exigir que las empresas paguen una mayor cantidad de impuestos aparte del impuesto sobre las utilidades.

Estos impuestos suelen aplicarse a un número relativamente pequeño de empresas grandes, rentables y altamente visibles, debido a que un segmento muy importante de la economía, hasta el 80%, opera fuera del mundo empresarial oficial en el “sector informal” que no está sujeto a tributación.

Remahlo comenta que los países compensan su restringida base imponible aplicando impuestos más elevados. Sin embargo, la estrategia correcta sería “justamente la contraria, esto es, tener impuestos más bajos, pero una base imponible mucho más amplia, porque de ese modo se pueden aumentar realmente las rentas fiscales”.

“Las tasas imponibles altas no son una buena estrategia para aumentar los ingresos tributarios en un país con un sector informal de gran tamaño”, agrega. “Conseguir que más personas trabajen en el sector formal, el sector que realmente paga impuestos, sería una estrategia mejor para aumentar tales ingresos”.

 


 




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