La crisis financiera y económica mundial ha golpeado con dureza a África al sur del Sahara a causa de la reducida demanda externa, los precios de exportaciones en picada, el deterioro de los ingresos por remesas y turismo y los flujos de capital mucho más bajos, sobre todo la IED. Se espera que el crecimiento en la región se desacelere con fuerza este año, a 1 por ciento, de un promedio de 5.7 por ciento en los tres años anteriores.
En Sudáfrica, la mayor economía de la región, el PIB se redujo durante dos trimestres por primera vez en 17 años, y también se espera que algunas grandes economías exportadoras de petróleo y dependientes de minerales vean un descenso en la producción.
Como en otras partes, la esperada recuperación en 2010 será débil, con el crecimiento elevándose al 3.7 (inferior a la tendencia) en la región en su conjunto; si se excluye Sudáfrica, éste sería del 4.3 por ciento.
El decepcionante resultado del crecimiento en África al sur del Sahara se traducirá en una disminución en el PIB per cápita cerca de 1 por ciento en 2009, el mayor desde 1994, lo cual marcará una pausa en la reducción de la pobreza.
Como reflejo del lento crecimiento del PIB, de los bajos precios de los productos básicos y de los ingresos gubernamentales que dependen relativamente de las actividades formales y comerciadas, los balances tanto de cuenta corriente como fiscal están en camino de sufrir un marcado deterioro este año, y experimentar una mejora apenas marginal en 2010, lo cual obstruirá la aplicación de políticas contracíclicas.
En países muy dependientes de los ingresos por exportación de productos básicos, los balances fiscales sufrirán un rápido deterioro, lo que incidirá negativamente sobre programas muy necesarios de gasto social e infraestructura, en tanto los requerimientos de crédito desplazarán la inversión del sector privado.
Del lado positivo, el ensanchamiento de las brechas de producción y la reducción de precios de alimentos y energéticos presionarán a la baja la inflación, aunque en muchos países de la región aún se siente el impacto de los altos precios de alimentos y combustible del año pasado.
Condiciones mucho más débiles de demanda y de precios en el sector minero han reducido el nivel de empleo en el mismo sector, lo cual afecta las remesas en muchos países, de manera notable en el sur de África. Las perspectivas de que continúe la diversificación fuera del sector primario y hacia sectores de mayor valor agregado se han deteriorado porque los sectores manufactureros de la región han recibido un golpe severo.

|